Ya saben, lo mismo de siempre

A veces me pregunto qué tanto vale la pena todo lo que estoy haciendo. Durante toda mi vida me he topado con gente que terminó catalogándome como depresiva, negativa, pesimista, antipática y enojona, y puede ser verdad, pero lo cierto es que no sólo soy eso. Me atrevo a decir que soy muchas cosas más.

Tardé en darme cuenta de que estuve entrando en un ambiente de represión y negación. Tanto de afuera hacia a mi, como de mi hacia afuera. No quería aceptar que mi vida estaba volviéndose como lo que dejó de ser hace años. Sigo culpándome por todo lo que pasó, creo que jamás dejaré de culparme, no tengo razón para dejar de hacerlo. Porque al final fui yo la que accedió, fui yo la que buscó la situación, fui yo la que permitió que continuara. Es por eso que no tengo nada de qué quejarme, después de todo estoy viviendo lo que deseé. Claro, la vida que tengo ahora es la que siempre quise tener. No quería sentir la satisfacción espiritual, la plenitud de mi cuerpo, la alegría de vivir. No, para nada, lo que quería era el maltrato, la injusticia, la represión y la violación, de mi cuerpo, mente y alma.

Sí, lo admito y lo asumo, vivo en la mierda porque así lo quise. Cuando dije “quiero experimentarlo, quiero saber qué es vivir así” en realidad estaba diciendo “oh, sí, quiero vivir en la mierda”. Yep, totalmente. No soy una pendeja. No, para nada, al contrario, soy muy inteligente. De alguna manera logré mi cometido sin saber siquiera qué era lo que quería realmente.

Nada de lo que tengo es mío. Ni siquiera mi blog. Al principio creí que mi blog sería el lugar donde escribiría lo que se me diera en gana, pero resulta que lo que escribo le afecta a la gente de manera directa. A tal grado de dejar de hablarme. Oh, well, para qué quiero amigos, pues, si nada más me “desquito” con ellos.

Muchas veces siento que otros me quitaron lo que yo quería, pero en realidad nada de lo que quise iba a ser mío. El arte, la música, el dibujo. Nada de eso puedo hacerlo mío. Puedo intentar e intentar y sólo voy a chocar con paredes que, una vez que voy a terminar de quitarlas, se vuelven a construir más grandes y fuertes. Mis fuerzas se acabaron. Si la vida no quiere que siga intentando, ¿sabes qué? No la voy a contradecir. Ya entendí que lo que es para mi me llega cuando menos me lo espero y sin pedirlo, y lo que estoy viviendo ahorita, que estoy viviendo sin haberlo pedido y sin esperarlo, es porque me lo merezco. Así de simple.

Y, pues, bueno. Así es la cosa. Mi pareja, mi situación económica, mi condición física, mi nivel intelectual, todo es así porque así lo quise yo, porque no merezco otra cosa. Si pido menos, soy una antipática, pesimista y negativa. Si pido más, soy una altanera, criticona y soberbia.

Y bueno, qué les puedo decir, los demás siempre tendrán una opinión y descripción más acertada de mi misma que yo.

¿Qué opinaría Adam West? ¿O tu?

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