En el trabajo

En mi trabajo hay gente trabajadora y comprometida con el negocio, la sociedad, la economía y el qué dirán más que con su propia humanidad.

Mi jefe es un hombre que le gusta decir que “lo más importante para él son las personas”; las trata con pincitas, les ofrece de todo, es atento de más, les regala mil cafés. En realidad no soporta a las personas, les tiene miedo. De ideología política derechista que no cuestiona las acciones del gobierno mexicano y paga sus impuestos sin reproches.

Su hermano mayor es un hombre a mitad de su sexta década de vida que se cree el anciano más sano del mundo porque anda en bicicleta, come de todo a toda hora y tiene una panza del tamaño de su gran ego de macho. No le gusta escuchar música pero dice que no está deprimido. De ideología política contraria a su hermano, izquierdista; “el pueblo unido jamás será vencido. Un día hay que salir a matar a todos esos hijos p_ta que se hacen llamar policías, políticos o cualquier tipo de servidor público. No soporto ese pinche programa de radio vulgar, soez y lleno de jotas arguenderas, esa chingadera que se llama “Dispara, Margot, dispara”, no entiendo cómo pueden transmitir eso después del de Carmencita”.

Su hija es una chica de 20 años que no soporta dar explicaciones. Al igual que su padre, no tolera que le hagan preguntas. Es hábil con los clientes convenciéndolos para comprar media tienda y tiene la sonrisa falsa más hermosa que he visto. Su cuerpo no tiene la forma que ella quiere por la presión que siente por su padre, la escuela y la sociedad, y su mala alimentación, el ejercicio triatleta no termina de ayudarla. No entiende y le disgusta el sarcasmo.

Su hijo es un joven de 23 años que también es bueno con las ventas, y lograría el éxito espiritual que su trabajo le llegase a proporcionar si no tuviera tanto miedo de ser él mismo, al igual que su hermana. Su cara sería como la de Elvis Presley si no tuviera expresión de Justin Bieber. Sólo con él y el mecánico del taller puedo hablar un poco con sarcasmo.

Su esposa es alguien que le gusta fijarse en detalles y adornar su entorno con mil cositas, sean útiles o no. Le gusta fingir buena vibra, ternura y compasión saludando a todos de manera cordial y amistosa, y hablando como niña inocente que no tiene idea de lo qué es el sexo y ese tipo de perversiones, y eso no la hace para nada inofensiva.

Mis compañeros son gente que tiene miedo de expresarse porque él, como jefe, teme que lo hagan quedar mal ante la sociedad, el país y el universo entero.

Su negocio es un lugar cuyo ambiente aparenta tranquilidad y armonía, cuando sólo hay represión y constantes juicios sobre las acciones de todos.

Yo, desde el punto de vista de mi jefe, soy una persona buenísima para criticar pero no para ver y asumir mis propios errores, a la vez soy muy soberbia porque siempre estoy dispuesta a decir o poner en evidencia mis conocimientos (con los cuales logré convencerlos de que soy una chica inteligente) y habilidades (con los que también los convencí de que puedo reparar y arreglar casi cualquier cosa) para humillar y degradar a los demás. De ahí en fuera, está dispuesto a seguir pagando mis servicios de barista.

Es interesante cómo funciona la ironía en estas personas. Todos hacen deporte (claro, excepto yo lol) pero no hay alguien que tenga consciencia de su cuerpo como un medio de comunicación no verbal, y como un portador de más que órganos vitales y sistemas para su funcionamiento. No son personas que sientan con su cuerpo, que perciban con sus sentidos y que piense con el cerebro. Hacen las cosas porque “así dicen, así hacen los demás” y eso a mi me aburre muchísimo.

Publicado desde alguna parte de la ciudad.

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2 pensamientos en “En el trabajo

  1. Hola, Clau.
    No sé si leerás mi mensaje, aún así lo escribo y lo dejo aquí porque siento que debo disculparme y explicar un par de cosas.
    Cuando leí tu comentario eran las 6 de la manañana. Literalmente me desperté llorando pues me sentí muy culpable.

    No pretendía hacer sentir triste a alguien con lo que escribo. En algún momento dije que hay cosas en las que puedo pedir ayuda, y otras cosas las tengo que resolver yo. Me costó trabajo entender eso durante mucho tiempo pero por fin lo logré. Fue por eso que dejé de escribirte mis problemas porque entendí que de eso no se trataba nuestra relación; sobre todo porque, como me habías dado a entender y tenías toda la razón, no eran de tu incumbencia.

    No te lo dije pero llevo tres meses desde que dejé de usar Facebook más o menos por las mismas razones que describes. Aunado al hecho de que siempre pensé que Facebook era una vil tontería.

    Yo tengo el “problema” (y lo pongo entre comillas porque para todos es un problema menos para mi) de estarme quejando de todo lo que considero está mal hasta recibir una explicación. Para muchísimas personas esto es muy mal visto, ¿por qué? Sinceramente no lo sé. Tal vez porque los pongo en evidencia, los asusto, los hago enojar, o no sé. Eso no quiere decir que me guste quejarme o que lo haga siempre. El que lo verbalice es una forma de sacarlo de mi cuerpo porque si no éste se deforma y me enfermo muy feo. Me da gripe o diarrea, o simplemente dolores de estómago y de cabeza, durante semanas. Me empiezan a doler las articulaciones, a tener problemas de circulación, regresan mis molestias en la cadera, me sale acné. No duermo ni como bien por el estrés que me causa el no decir las cosas. Eso también me pasa cuando digo mentiras. Simplemente no puedo mentir ni quedarme callada. Tal vez no lo haga en el momento, como lo hago en mi trabajo, pero después lo tengo que sacar. Si el cielo está gris no voy a mentir diciendo que está de otro color ni me van a esconder bajo la frase de “así lo quieres ver”, el cielo está gris por la maldita contaminación y eso es un hecho.

    Querida Claudia, entiendo tu frustración. Ambas estamos pasando por procesos de crecimiento y maduración, y estamos definiendo más los caminos que vamos a tomar para tener una mejor vida, y la que queremos vivir. Como tu dices, somos jóvenes, y como tales tenemos mucho qué recorrer, mucho qué aprender y descubrir, tanto afuera de nuestro cuerpo como dentro de nosotras. Te reitero que ya no quería lastimarte, o al menos seguirte molestando, porque tu me explicaste que no te gusta estar leyendo, escuchando o sabiendo de problemas pendejos como los míos, y está bien, porque tienes suficiente con tus propios problemas, por eso dejé de hacerlo. Y me propuse volverte a escribirte hasta tener algo bueno qué contar pero me temo que eso ya no sucederá. Perdóname por haberte lastimado.

    También lamento no haber demostrado lo mucho que me importabas. Me gustaba cuando dejabas comentarios en mi blog. Creo que eso es algo que te dije muchas veces. Tus opiniones me importaban mucho porque sé que las decías por algo. Si seguí hablando o queriendo tener contacto contigo fue porque me interesaba conocerte más. Mis contactos son pocos, y los que tengo los valoro mucho.

    La palabra “mediocre” aplicada a la actitud de una persona se me hace algo nuevo, porque, según la RAE, es una persona de poco mérito, y en Word Reference, ésa palabra se refiere a una persona que no tiene capacidad para cierta actividad. Entonces me pregunto bajo qué concepto de mediocridad me tienes, ¿que no soy capaz de cambiar? A ver: estoy estudiando para entrar a la universidad y, por primera vez tengo la idea de que entrar a la universidad es un hecho, estoy trabajando, estoy yendo a terapia porque sé que cometo errores, quiero saber por qué los cometo y cómo solucionarlos, ya no me dejo de mi pareja y estoy pagando mis estudios. Todo esto no lo hubiera podido hacer hace 5-6 años. Dime en qué soy mediocre, qué méritos no merezco.

    De igual manera lamento no haber manifestado mejor mi aprecio hacia tus palabras de consuelo y aliento. Siempre me fueron útiles, fueron de ayuda, junto con lo que me escribió Conchita, para comprender mejor el libro que estaba leyendo y otras situaciones. Tal vez mi error fue no contestar todos los comentarios que escribiste. Ni siquiera respondí directamente el de Conchita.

    Por la misma definición de la palabra “mediocre”, jamás considero a alguien como tal, porque nadie es pendejo, todos son capaces de hacer cambios SI QUIEREN. En mi opinión, si es que te interesa, no eres mediocre, simplemente eres una chica que está en un proceso en el cual está buscando su camino para seguir madurando y ser una mejor persona. Y me atrevo a decir, si es que te importa y no me consideras una soberbia por decirlo, que eso es algo muy importante y que muchas personas ni siquiera lo intentan. Aprovecho para disculparme por no haberte apoyado, o “estar ahí” de alguna manera, cuando lo necesitabas, pero siempre fuiste parte de mis pensamientos.

    Fue un gusto haberte conocido, me gustó mucho tu carta, pero creo que ya no vas a aceptar mi respuesta. A lo mejor no se te puso en un pedestal (y por tu bien espero que nadie lo haga) porque ese pedestal no es real, y si llegara a existir sería por enojo. Si crees que las personas tienen una “persona especial” en sus vidas, te diré que no es cierto. Habrá personas que consideres interesantes, divertidas, geniales, inteligentes, etc, pero eso no las va a hacer especiales. Simplemente son personas con historias e ideas parecidas o distintas a las tuyas, y eso las hace importantes, lo cual es más valioso que “especiales”. Y así te considero yo, como una persona importante, tal vez no con una historia pero sí con ideas parecidas a las mías, y que por eso podríamos congeniar. Me caes bien, Clau. La neta, me caes bien.

  2. Creo que para como escribes, ya hubieras considerado tu potencial estudiando letras.
    En fin, he pensado muchas cosas últimamente.
    Te leo y me siento triste. Me siento triste porque me duele y me duele porque no puedo ayudarte.
    Entiendo que no puedo ayudarte porque tu eres la unica capaz de resolverte a ti misma.
    Entiendo que ya eres una mujer que vive con un hombre, en su propio espacio y que trabaja y sobrevive a su manera, y que es así porque tus decisiones son las que te han llevado a estar donde estas en este mismo momento.
    Yo solia pensar que las cosas que me golpeaban en la vida, las sentia más fuertes porque yo era una especie de persona más sensible que las demas y que con los años, se volvía cada vez más sensible.
    Pero siento como si tu fueras todavia peor que yo en ese sentido, y cada vez que escribes, eres vulnerable.
    Me da gusto que ahora conozcas más sobre ti. Es chistoso porque no se si recuerdas que Omar también es esquizoide, y parece que aún asi, él es más funcional en la sociedad que tu y yo juntas, ya sea trabajando de cajero en soriana o atendiendo pacientes en el hospital.
    Lo que se en este momento de mi es que:

    -Me siento bien ganando dinero.
    -Me siento bien estando de mis hermanas y mi mamá.
    -La relación de trabajo con mi papá ayudo bastante a apaciguar la relación tensa y cortante que teniamos desde hace bastante meses.

    Desde el año pasado decidí algo que parece egoista: Decidí que no quería volver a preocuparme por nadie más que no fuera yo misma o personas (contadas) cercanas a mi. Decidí que ya no quería seguir gastando mi energia pensando, leyendo, escuchando a gente que seguramente ni se preocupaba por mi, ni pensaba en mi y sobre todo personas a las que quise mucho, pero ellos nunca llegaron a interesarse lo suficiente en darme un lugar “especial” en sus vidas.

    Facebook ayudo mucho (porque al parecer para la gente no hay otro medio de comunicación que no sea facebook). Corte comunicación con muchas personas, porque al final de cuentas, cada quien esta en su rollo (yo estoy en el mio).

    Suena fácil, pero en realidad es mucho más complicado. Solía escribir mis desgracias, pero un día deje de hacerlo porque sentí que solo el hecho de escribir algo negativo, me estaba haciendo gastar energia valiosa dandole importancia a una pendejada que ya era parte del pasado.

    Entre hoy a tu blog y todas las entradas que vi hoy trataban de lo mismo: De como Cecy gastaba mucha energia platicandonos de las desgracias que le pasaban, dando descripciones de como a su propio parecer todos son unos pendejos, pero al final concluyendo que la que esta mal en este mundo es ella (pero se supone que tu ya sabes que eso no es cierto ¿verdad?). De hecho me salte varios párrafos porque el asunto es repetitivo en este blog.

    En estos día he estado intentando decifrar si yo he cambiado, porque ya no me siento como la misma persona de antes. Paso algo que me desperto esa inquietud:

    Hace como 7 años conocí a un tipo llamado Kelevra. Lo conocí por Deviantart (igual que a ti ¿te acuerdas? me preguntabas como coloreaba y yo te dí una respuesta bien babosa).

    Kelevra es una persona mediocre, no pasó de estudiar la secundaria (¿o la prepa? no recuerdo), tenía como mi edad (25-27 años) pero ya habia estado casado, se habia divorciado y tenía hijos. No estudio ninguna carrera y aún asi estaba trabajando de Diseñador Gráfico. Él fue el que se me acerco (igual que tú) y lo considere uno de mis buenos amigos por un buen rato. Creo que en algún punto (durante mi carrera) nos distanciamos, y cuando volvimos a hablar, ya no se sentía tan bien. Se la pasaba hablando de cosas negativas y de como todos eran unos pendejos menos él. Seguia siendo negativo, depresivo… seguía siendo la misma persona, como si nunca hubiera crecido… solo se consiguio una novia de 16 años (y creo que eso termino mal también).

    Hace no mucho (como mes y medio) reactivo su cuenta en twitter (yo sigo activa ahi porque asi me entero de muchas cosas sin tanto drama y sin tanto texto). Cerca de año nuevo, hizo un tweet bastante pesado. Ese tweet me puso furiosa, porque últimamente no me agrada leer nada que sea misógino/homofóbico. A su tiempo me dí el valor de responderle el tweet y llamarle la atención. Obviamente no lo tomo muy bien. como a las 2 o 3 respuestas, se detuvo. No se muy bien que pasó, pero creo que: a) me puso en su lista de bloqueos, ó b)Borro su cuenta (las 2 igual de probables).

    Esta situación me hizo mucha gracia, porque fue realmente muy poco lo que dije, y aún asi siento como si al hacer lo que él haya hecho (bloquearme o borrar su cuenta) me hubiera dado poder sobre él. Esa es la razón por la que ya no bloqueo personas, porque aunque suene muy pendejo, siento que al bloquearlas les estoy dando la importancia que no valen, es como decir “me importas tanto y por eso tengo que tomar esta desición tan drastica”.

    Sin querer me liberé de una persona mediocre.

    Ahi me asalto otra duda: ¿Soy un Imán de gente mediocre?.

    Recorde a otra persona que encaja perfectamente dentro de ese perfil y del que me costo mucho más trabajo librarme: Mi ex.

    Solian decirme que “eres lo que atraes”… ¿entonces de verdad soy una mediocre?, ¿de verdad no he cambiado? y si acaso he cambiado ¿Ha sido para mal?.

    En ese momento pense en algo bien cursi: “Ojalá Omar me hubiera conocido cuando ibamos en el mismo salón durante los 3 años que estudiamos juntos en la prepa. Si me hubiera conocido, talvés me hubiera podido decir si ahora soy una mejor o peor persona”.

    Hace poco (y perdón por lo que sigue), Platique con alguien mayor sobre ti, porque muchas veces me encontraba pensado que no sabia como ayudarte. Esta persona dijo “Tu amiga es una persona medriocre”. Escuchar eso me dolió mucho y me impacto bastante porque yo nunca te habia visto de esa manera.

    No se que seamos tu yo, supongo que conocidos. No se si podria haberte llamado mi amiga, porque nunca me sentí que yo fuera tan importante en tu mundo como para ser amigas y hacer lo que idealistamente hacen las amigas como salir juntas, apoyarse en las buenas y en las malas y estar ahi, sin nunca darte la espalda. He querido a muchas amigas y al final todas me han decepcionado, todas me desmostraron de una forma u otra que yo era muy poca cosa en su mundo, porque parece que por regla general, todas tenian una super mejor amiga a la que ponian en un pedestal. Y yo al parecer nunca fui lo suficientemente buena para ese pedestal. Y ahora simplemente no puedo confiar ni ser tan ilusa como para creer que puedo ser amiga de alguien del sexo femenino (y esta declaración me asusta bastante).

    Sinceramente no se si gastar energia leyendonos o escribiendonos positiva o negativamente ha valido la pena. No estoy muy segura si leer como te enfocas en todo lo negativo le aporta algo bueno a mi vida, no se si cada vez que digo algo, tratando de decirte “Ok, hoy te paso eso muy malo, pero es el pasado y no hay razón para documentarlo o darle la importancia que no merece, pero yo pienso que eres muy afortunada, eres más afortunada que muchas personas, tienes cosas que otros no tienen, y a pesar de tener todo eso, aún te expresas negativamente de la vida, expresas que no eres feliz” nose si ese tipo de cosas ayudan.

    Ahora entiendo que asi como Kelevra, así como tu jefe y las personas que describiste, talvés tu nunca vas a cambiar, vas a ser de la misma forma toda tu vida. Quiero pensar que estoy muy equivocada.

    Y es por eso que he pensado que si todo lo que estoy diciendo tiene algo de sentido o de razón, es que he pensado mucho en decirte adiós. Y creo que con eso ya estoy diciendo que me importa mucho.

¿Qué opinaría Adam West? ¿O tu?

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