Mi jefe se molestó conmigo, otra vez.

Yo tengo una enorme duda sobre las personas de negocio: ¿por qué, si van a hacer negocios con un proveedor de productos, no lo hacen en sus respectivas oficinas? Digo, creo que para eso la construyeron atrás de la tienda, para hacer ahí pláticas privadas, negociaciones, consultas, etc. ¿Qué esperan que entienda cuando veo que a los proveedores los llevan a ocupar una mesa de la cafetería, les ofrecen bebidas, se les sirven y se ponen a platicar de cosas ajenas al negocio que están haciendo? Y QUE ADEMÁS mi jefe nos quiere infundir la confianza para con él, entonces éso yo lo entiendo como la intención de crear cierto ambiente familiar donde la discreción por el mero respeto que tenemos entre mi jefe y yo SÍ EXISTE en ambos lados.

Aquí va Ceci a punto de cometer un error gravísimo que le va a afectar su juicio de la realidad.
Ned-Flanders

Me acerco porque me llama la atención un chaleco repelente al agua. Tuve la confianza de PREGUNTAR (OJO, SÓLO PREGUNTÉ) si podía echarle un vistazo al chaleco. Con amabilidad ambos, mi jefe y el vendedor, me dijeron que sí, que no había problema. Le di una mirada rápida admirando el diseño, la mezcla de colores y la originalidad de su funcionamiento. No tardé ni medio minuto cuando lo coloqué donde lo habían dejado.

Más tarde entra un vendedor a la tienda y me empieza a platicar de los productos que vende. Sin dejarme hablar me ofrece una tarjeta y dejarme unos muffins de muestra. OPINÉ de manera concreta sobre sus productos, y dije que yo no era la encargada de tomar decisiones. Le pedí que viniera otro día cuando mi jefe estuviera desocupado y que no había problema con que dejara un par de muestras. El señor amablemente me dejó su contacto, apuntó mi nombre, me entregó un par de muffins, se despidió y se fue.

Cuando mi jefe terminó de “hacer negocios” con aquél vendedor y éste se fue, mi jefe se me acerca y hablándome con voz un poco alta, a manera de regaño, me dice:

No. 1: no quiero que me interrumpas cuando estoy haciendo negocios con algún vendedor o proveedor.
No. 2: no quiero que estés escuchando pláticas ajenas porque son temas que no te corresponden y ni te incumben, ¿tu crees que quiero que sepas cuánto dinero gano de las ventas que hago, y cuánto invierto con las compras que hago? (vuelvo a mi pregunta inicial)
Y No. 3: no tienes permitido hacer negocios con nadie, no sé quién te dio el permiso o de dónde sacaste la idea de que podías hacer negocios con proveedores, pero tú no tuviste por qué hacerlo, ¿qué recibiste? —Unas muestras. — *voltea a ver a su hermano que hizo expresión de “¿qué pasó?”: Recibió unas muestras. *Vuelve su mirada hacia mi*: Que sea la última vez que haces eso. El único que se encarga de hacer negocios aquí soy yo.

La neta yo sólo quería ser buena empleada que, según ella, tenía la confianza de su jefe y viceversa, pero pus no, no se puede. La única forma en la que puedo ser “buena empleada” es acatando órdenes, no hacer preguntas y disculpándome por ser yo.

¿Qué opinaría Adam West? ¿O tu?

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