Cuando entiendes las canciones de Dulce es indicio de que tu vida se está yendo a la mierda

Llevo casi todo el mes sin escribir una sola cosa a pesar de que tenía ganas de platicar. Me había vuelto a deprimir y a hundir a tal grado de pensar en el suicidio otra vez. Cuando pienso que voy a perder las esperanzas y no hay salidas, Ruth me levanta a jalones de oreja y me dice “¡Mira!” y, oh, con que ahí estaba la salida, qué cosas (?)

Escribiré un resumen de cómo han ido mis días en lo que va del mes. Hace tres domingos acompañé a Daniel a una peluquería para que le cortaran el cabello. También me lo cortaron a mi. Hacía tiempo que se lo quería cortar y empecé a considerar la misma opción para mi. Mi cabello a ido creciendo a una velocidad considerable y, aunque es algo diferente, me gusta el aspecto que va adquiriendo. Claro, no puedo evitar pensar que es una especie de “automutilación” pues mi cabello largo era un distintivo mío, y el quitármelo fue algo que me hizo reafirmar “quién es Ceci”, sin embargo está su contraparte que significa “borrón y cuenta nueva”, pues uno de los motivos por los que decidí cortarme el cabello fue para que volviera a crecer más bonito y sin menos orzuela.

He conseguido ciertas dificultades con las relaciones con mis compañeros. Las actitudes y actos que tenemos y hacemos hacia los demás son un reflejo de nosotros mismos, y asumir que mi relación con Daniel era la base de mis conflictos con el mundo como los tuve en la adolescencia me dolió como no tienen idea. El hecho de asumir también que mis relaciones de noviazgo han sido una mierda en parte por mi culpa, tampoco me deja tranquila. Fue mi culpa por ilusionarme con la idea de que existe la pareja, de que puede existir un hombre que pueda ser llamado como tal porque es alguien que se ve a sí mismo y ve a los otros como personas.

Sinceramente me cuesta trabajo no arrepentirme de los dos tristes años en los que tuve pareja. Ambas relaciones fueron falsas de principio a fin. Si hubo alguna muestra de amor terminó siendo nimia, pues lo que vino después de esa acción fue lo que la opacó, y precisamente eso es lo que la hace falsa. Si, aprendí pero… No sé qué aprendí. Lo único que hice fue recordar por qué los hombres no son buenos. No sé qué me hizo pensar qué iba a salir bien.

Mi amigo Beto se asusta y se le quitan las ganas de tener novia porque me ha estado viendo sufrir muy seguido (?), pero eso es cosa mía; mi historia es diferente, mi sentir y persepción del mundo es distinta a la de él, además cualquier persona tendría mejor suerte que yo.

Dentro de poco le daré el adiós a Daniel, ya no quiero más actitudes feas. Ya no quiero seguir viviendo en una jaula de oro donde sólo veo la vida pasar, se suponía que ya había superado esa etapa.

Mamá: Necesitas estar con otras compañías…
Yo: Si… Necesito más gatos.

¿Qué opinaría Adam West? ¿O tu?

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