Sin mucho que hacer

Me la he pasado estudiando, y, claro, no voy decir que no he pasado horas viendo videos en YouTube, e imágenes porno y de gatitos en Tumblr, que no he tenido debates en Facebook y que no he visto películas y series de televisión por internet, porque sería mentira.

Hay un chico que se llama Alejandro, amigo de Karla, y que se apellida igual que Beto (?), que me está ayudando a estudiar matemáticas y, juro por ésta *besa sus dedos formando una cruz* (?) que la forma en que me enseña matemáticas es como si fuera un software con crack. Es decir, si en la escuela te enseñan que para sacar el resultado de tal a tal potencia primero tienes que hacer esto, luego aquello, después así, después asá, le das la vuelta, lo doblas las veces que te indicó el segundo resultado, lo cubres con aluminio, lo dejas reposar en la sombra, lo metes al refri y al día siguiente tendrás tu resultado, este chavo llega y te dice “agarras, los pones al revés, los multiplicas y listo”, y te quedas así de “guat?”

¿De cuándo acá era tan fácil?

En serio, mi mente se abre cada vez más al hecho de que me puedan gustar en verdad las matemáticas. Y es que no soy mala, no me considero una estúpida para las matemáticas, me gusta resolver las fórmulas y las operaciones porque finalmente son un juego, lo que me choca es no saber para qué carajos sirven. Por ejemplo, de qué me sirve aprender a sacar raíces cuadradas si no sé para qué las voy a usar, es como si me enseñaran a cocinar usando el horno convencional cuando ni siquiera horno tengo, o sea, para mi no tiene sentido y por eso no me han gustado las matemáticas desde siempre. Pero este chavo me explica y me ejemplifica cada fórmula, sus usos y derivados, en qué carreras se usan, tanto en ciencias como en artes, y así, es fabuloso, quiero que me enseñe matemáticas por siempre porque es como los programas ingleses esos que veías en Discovery Kids antes del 2002 (excepto “Bernardo y su Reloj”, ese tipo era un idiota).

Y aunque he estado estudiando y me gusta, esto de no tener trabajo sigue sin parecerme chévere. No soy alguien que viva para ser mantenida (?), aunque reciba mucho apoyo de Dani no me siento agusto con el hecho de que él cargue con todos los gastos de la casa. Intento conseguir un trabajo que no me quite tanto tiempo e, irónicamente, tanto dinero, pero viviendo en la zona donde estoy es un poco complicado. He optado por la idea de estudiar un tiempo más para luego dedicarme a buscar trabajo, aunque sea a corto plazo, ponerme a estudiar otra vez, trabajar uno o dos meses, y volver a estudiar, y así. No veo otra opción que me convenga mejor.

Rita y Milka se quieren mucho…

… a veces.

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