Cara de niño

Hoy pasó algo todavía más curioso.

Eran las 4:45 de la tarde cuando llegué a la cafetería. Pepe y Christian estaban abriendo. Empecé a ayudar a acomodar las mesas y las sillas y noté un insecto pegado en la pared. por fuera. Me acerqué para examinarlo y vi que brillaba como si fuera de hule, y era enorme, como de unos cinco o seis centímetros, entonces pensé “no mames, esto es un juguete de hule y alguno de esos dos lo pegó ahí por puro coto. Claro, es octubre el mes de los espantos, SEEMS LEGIT”, y no dije nada.

La cámara de mi celular es una mierda.

O SEA, MIREN EL TAMAÑO DE ESA COSA. Está sujetado con cinta adhesiva transparente.

Pasó el día, llegó la noche (?), tuvimos mesas, no pasó algo extraordinario. Cuando eran casi las diez de la noche recordé el insecto y le pregunté a Pepe. Cuando le dije desde cuándo estaba esa cosa horrorosa pegada en la pared se molestó conmigo siendo un poco ingenuo, “¿qué tal si por eso no hemos tenido gente?— Pepe, eso no es cierto, hemos tenido bastante gente, ve la cantidad de propinas que llevamos— Pero no manches, ¡qué tal si por eso ya no hemos tenido mesas!— Pepe, ya son casi las diez, ya tendríamos que estar cerrando…”. Pepe, en su desesperación (?) le colocó una servilleta encima todavía preguntando si estaba muerto, y yo seguía suponiendo que esa madre era de hule. Cuando llegó Christian, que había salido a buscar cambio, le pregunté también sobre el insecto, si él lo había pegado ahí, y su reacción fue de espanto, “¡Ay, no mames, un cara de niño! *se esconde en la cocina*”.

Con esto me quedaron claros varios puntos: ninguno de ellos había pegado el insecto, nadie (ni siquiera los clientes) lo había visto más que yo y, por lo tanto, no se trataba de una simple broma.

Unos tipos se acercaron cuando vieron que estábamos clavados con esa cosa, traían mochilas de acampar y esas cosas, pero creo que se dieron cuenta de que tenía plumas y por eso decidieron irse.

Mientras grababa fue que nos dimos cuenta de la presencia de las plumas, y definitivamente pensé que se trataba de brujería o algo por el estilo, y la primer persona que se me ocurrió contactar fue a Ruth. Le conté la historia y me dijo “es para afectar al local como tal. Lo bueno es que tu ya no vas a trabajar ahí”. Bueno, con eso entendí que Ruth tenía tanta intención como yo de ayudar; “se lo buscaron, déjalos que se chinguen solos”. Y en cierta forma tenía razón. Aún así Ruth me dijo cómo podía zafarme de su suerte haciendo un movimiento simple con las manos, “pero hazlo a escondidas”, me dijo.

Más tarde llegó Daniel por mi y de igual manera se sacó de onda por el insecto. Luego nos empezó a contar de técnicas de hechicería (sonó muy anime hardcore pero es que no sé cómo llamarlo), y Pepe sólo se asustaba más y tenía más ganas de echarle miel al insecto (?). Ddesde luego no iba a ser buena idea.

En el inter hice el movimiento de manos frente al insecto mientras la cabeza de Pepe estaba asomada hacia esa cosa. Más discreta y sigilosa no pude haber sido.

Cuando por fin cerramos, nos fuimos con casi $50 en propinas cada uno. Fue una buena propina.

¿Qué opinaría Adam West? ¿O tu?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s