Karate

Hoy, después de haberme invitado hace muchos meses, tal vez un año y medio (mas muchos años desde mi infancia), pude ir a una clase de karate con la nieta de Sensei. Es una chava de 30 años que no se le notan y la admiro por eso. Sobre todo porque es como cuatro o cinco tallas más grande que yo del busto y los carga sin problemas. No es que yo sea plana, pero me parece admirable que una mujer como ella haya y tiene tantos cuidados con su busto, sin llegar a operaciones. Es como decir “omg sí se puede wey”.

Tuve mi clase prueba y debo admitir que, a pesar de los trancazos, el cansancio y los litros sudados (eso es exageración porque casi no sudé ya que no tuve que hacer todos los ejercicios de calentamiento), me gustó, y me gustó mucho. Quiero seguir con esto, pero sé que no se podrá; no podré pagar las mensualidades durante mucho tiempo. Pero el poco tiempo que esté, lo quiero disfrutar.

¿Qué opinaría Adam West? ¿O tu?

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