Cayó en una trampa

Ayer temprano en la mañana, Daniel tuvo un accidente adjudicado en su contra. Lo culparon por haber rayado un coche y haberlo marcado con la llanta de la moto, mientras iban a 70-80 km/h. Mientras Daniel intentaba esquivar los “arrimones” que le daba el coche. La moto jamás tocó el auto, incluso Dani tomó fotos de la moto para probar que era mentira de lo que lo estaban culpando, pero el peso de la corrupción es más pesado y más libre que la misma justicia.

Fue una pesadilla para mi. Perdió todo el día en el MP (Ministerio Público), si yo no le hubiera llevado comida pudo haberse quedado sin comer. La empresa para la que trabaja lo dejó solo y no tenía manera de defenderse de las tranzas que le hiban a hacer. Finalmente “la pobre víctima” del auto afectado logró cobrar más de tristes mil pesos.

Estuve con Dani desde las cinco de la tarde hasta las once y media de la noche, porque no tuvimos otra opción más que el que yo fuera por el dinero mientras Dani estaba detenido tras unas rejas en el MP.

No podíamos creer lo que estaba pasando: nos estaban dando baje con los ahorros que teníamos del mes para pagar la renta y demás servicios en la quincena, no tengo trabajo para sobrellevar mejor los gastos, la empresa donde trabajaba Dani no quiso responder y cualquier cosa que pudiéramos decir no iba a ser tomada en cuenta porque los policías y los jueces estaban comprados. La impotencia nos ahogaba.

A pesar de la hora nocturna pude viajar en metro. Les llamé a mis padres y fueron por mi a la estación Taxqueña. Les expliqué con el nudo en la garganta que si se pagaba en esos momentos, Dani estaría libre. Y mis padres, en vez de llevarme a mi casa por el dinero, nos pudieron prestar la cantidad que nos pedían. Yo sólo quería que todo esto terminara; llegar, dar el dinero, firmar los papeles para liberar la moto que estaba en el corralón, para liberarlo a él y ya.

Un taxista, vecino de mis padres, amablemente nos llevó al MP y sin cobrarnos. Cuando llegamos mi papá fue quien entregó el dinero. Después de esperar otro rato al haber firmado papeles, Dani por fin pudo salir. Mis ansias de abrazarlo y llorar se aplacaron cuando entramos al taxi. En verdad tuve mucho miedo de que algo peor pasara.

Es un abuso que no perdono pero que me da miedo enfrentar. No sé si Dani piensa hacer algo al respecto, pero lo más probable es que si va a hacer algo, no será nada lindo.

De lo que sí estoy impactada y agradecida, es de la ayuda y apoyo de mis padres que llegaron respondiendo como sus suegros, con el mismo interés que yo de que Daniel no se quedara ahí y que no tuviera antecedentes penales. Eso sí se los agradezco mucho.

La noche fue corta. Nos quedamos en casa de mis padres a dormir, y Daniel se fue temprano a la oficina para ir por la moto al corralón, acompañado.

Ahora sólo queda relajarse un poco y ver anime (?)

¿Qué opinaría Adam West? ¿O tu?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s