Desde la cama

Casi siempre estoy bajo depresión, aunque es más su presencia últimamente en mi ser. He estado cambiando de estilo de vida y no termina de gustarme. La verdad, a veces pienso que esto de tener pareja no es lo mío, pero no es precisamente por el hecho de tener pareja. De hecho, ya no sé por qué estoy tan enojada, si porque no podré tener la vida independiente de soltera que siempre quise, o porque aún no sé qué hacer después de saber que no estoy sola.

Es como si me hubiera enamorado de mi soledad. La soledad y la depresión se hicieron parte de mi. El resto de mis días estaba conformado en vivir con un gato, y ya. Pero ahora resulta que ese camino cambió, pero aunque ya no me siento perdida, me estoy topando con muchas cosas que no conozco, o que creía nunca conocer. Ya nada es lo mismo. Me gustan esas diferencias, pero… No sé qué hacer con ellas.

Es como si fuera una caja de cartón donde hay muchas cosas con formas extrañas y que no conozco, pero que tienen el mismo nombre de otras cosas que sí conocí. Y cuando intento utilizarlas como yo aprendí no puedo, porque aunque tengan el mismo nombre, su uso es muy distinto. Entonces me da miedo a equivocarme y que se rompan. No quiero arruinarles la forma extraña que me gusta tanto.

No pido volver al estilo de vida que tenía antes, porque era en verdad grotesco. Sólo quiero tener el valor de enfrentarme y adaptarme mejor a una situación que no me termina de gustar.

Muchas situaciones que se presentan en casa viviendo con Ruth y con Dani, no se supone que deberían de pasar, como la paciencia y el amor que me tienen. Los cariños de Ruth, los besos de Dani. Todo el tiempo me estoy cuestionando los “¿Por qué? ¿Para qué?”. A veces no entiendo, y casi siempre no alcanzo a comprender.

Incluso siento que estoy dejando de ser yo misma, pero luego me pregunto “¿Y cuándo lo fui, realmente?”. Pasan muchas cosas increíbles en la vida, y eso que no he vivido tanto.

Mi vida ha sido muy aburrida y simplona, no tengo nada divertido qué contarle a nadie. Las personas que conozco me dicen “Cuando yo iba en primaria aprendí a hacer un sin fin de cosas cuando estuvimos viviendo en quién sabe dónde”. Mientras yo me quedo pensando “¿Qué hice yo de niña que haya perdurado hasta ahora?”. “Nada” es la respuesta que se me viene a la cabeza antes de que termine de formularme la pregunta.

Es difícil, por no decir complicado, lograr crecer con lo que se te da y no con lo que pides. Intentando convencerme de que lo que estoy viviendo es más lo que necesito que lo que quiero realmente, porque si no lo hago estoy segura de que caeré en la desesperación. Lo que eso a eso conlleva el que me estoy callando muchas cosas. Lo más frustrante es cuando sucede que no sé qué es lo que quiero decir, que me estoy callando tanto. Sé que son enojos y tristezas, pero no sé a quién o a qué.

Quiero comer enchiladas suizas, y Ruth me dice que se pueden preparar con mole. Entonces ya no estaría comiendo enchiladas, sino enmoladas, y yo quiero comer enchiladas suizas. Con queso y con crema.

 

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