Frustración

No soy tan fuerte como pensé. Al contrario, soy muy débil. Aún me cuesta trabajo admitir que necesito ayuda en muchas cosas. Yo creía que al hacer todo por mi misma, cometiendo mis propios errores y aprender a hacer todo a mi manera, era y me estaba haciendo más fuerte, pero no es así.

Lo que menos quiero es ser alguien dependiente, pero me temo que así lo he sido toda mi vida. Casi casi puedo sentir el letrero de “FRACASADA” sobre mi cabeza, y que me hace más y más chiquita con su peso. Quiero quitarme el peso de esa porquería pero no sé cómo. Quiero ser fuerte, pero si lo que estuve haciendo todos estos años no funcionó, ¿entonces qué?

También me dí cuenta de que lo que estoy viviendo con Dani es lo que siempre he querido desde que comencé a planear mi vida, pero a la vez me da miedo porque es como un sueño que creí jamás se cumpliría, y cuando menos lo esperé, PUFF, sucedió, y me quedé así de “¡Órale, qué chido!… Pero… ¿y ahora?, ¿qué hago?”.

Entonces tengo miedo de equivocarme y cometer un error intolerable, y perder todo lo que me llegó de repente cuando dejé de buscarlo. Es más fácil soportar la pérdida de algo que yo misma conseguí, que un regalo. Porque lo que pude conseguir una vez, puedo conseguirlo nuevamente (con mayor o menor esfuerzo que la primera vez, pero siempre lo conseguiré de nuevo), pero un regalo de amor es distinto.

Por ejemplo, no es lo mismo que te den un abrazo de la nada, a que tu lo pidas. La sensación es distinta, incluso la energía con la que recibes el abrazo es más cálida, o no sé, así me sucede a mi.

Esta vez estoy estudiando de nuevo para el examen de ingreso a la UNAM, y me cuesta mucho trabajo, definitivamente no es algo que pueda hacer sola y me frustro. Sobre todo porque hay cosas que ya sé, pero que por mi propia inseguridad olvido, o admito que las ignoro cuando no es así. Y, nuevamente, me siento una tonta.

Es en estos momentos cuando me doy cuenta de que no creo ni confío en mi como lo hago con los demás. No confío en mis propias capacidades, porque nunca he visto que funcionen, siempre me han fallado. Nunca me he demostrado a mi misma ser asertiva en algo como para garantizarme el éxito en cualquier cosa. Por eso siempre me mantengo cerca de recordatorios y de personas que puedan funcionar como testigos para que apoyen mis palabras, en caso de que yo crea haberlas dicho, porque ni en mis sentidos puedo creer. O escucho cosas, o pienso que digo cosas, o creo que hago cosas, etc. Es muy frustrante y triste a la vez. No creerle ni a mi propia sombra…

Lo único que me motiva a seguir intentando estudiar es la emoción de volver a la escuela. El ambiente de aprendizaje es lo que siempre me atrajo de la escuela, y es una de las pocas cosas a la que aún le tengo una pizca de esperanza. Pero a la vez me creo muchas ilusiones, y es cuando se vuelve algo negativo, porque si vuelvo a reprobar el examen, será mi perdición nuevamente y caeré en depresión junto con el peso del letrero de “FRACASADA” que me cargo.

A veces creo que pienso demasiado las cosas, pero siento que si no lo hago, seré más tonta de lo que me siento ahora.

FIN

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