Lo extraño y no lo puedo evitar

¿Sabes? Cuando camino por la calle bajo la lluvia, cuando viajo en el metro, cuando me quedo sentada en una banca del parque y observo a la gente pasar, cuando estoy haciendo fila en el banco, cuando leo un libro… Lo busco. No lo puedo evitar, lo busco sin cesar con el afán de encontrarlo… Y no lo logro.

Al final del día pienso “hoy tampoco lo vi”, pero después me pregunto “¿y qué haré si lo encuentro?”.

Me asusté.

¿Qué pasaría si realmente me lo encontrara en el lugar menos esperado? 

En la estación del metro por la que siempre paso, en una tienda de ropa donde jamás he ido a comprar. A la vuelta de la esquina de mi casa, yendo por la calle hacia a algún lugar, en un parque mientras dibujo…

¿Y si lo veo qué le podría decir? ¿”Hola, cómo estás”? Me pondría extremadamente nerviosa. Parece algo absurdo, ¿o acaso no lo es? Pero él… ¿cómo se sentiría? ¿Se alegraría al verme y me sonreiría como antes? ¿Nos abrazaríamos tan fuerte hasta fundirnos uno con el otro como antes? ¿Me vería a los ojos con el brillo que tanto distinguían su mirada? ¿Pronunciaría mi nombre igual que antes?…

Y tengo miedo.

Sé que no es algo que deba angustiarme porque la vida sigue, debo seguir con mis cosas, no rendirme, cumplir mis metas, pero es que me han sucedido muchas cosas que me hacen pensar tanto en el… Que me hacen querer buscarlo.

Como cuando vi a una pareja que conocía, terminar. O como cuando mis amistades me hablan o mencionan cosas que solía platicar mucho con él. Cuando otros hombres me coquetean e intentan seducirme con mentiras. Cuando me molestan en la calle. Cuando mis amigos hacen cosas que él solía hacer. Todo esto me hace pensar tanto en él, que me dan ganas de salir a buscarlo.

A veces lo sueño. Y cuando estamos en mi sueño platicamos. No recuerdo de qué ni durante cuánto tiempo, pero su rostro y su voz son muy tranquilos y reconfortantes, y me siento tranquila, me hace pensar que el está bien en donde sea que está ahora. Y cuando lo voy a abrazar es cuando despierto… Y me dan ganas de querer buscarlo.

Después de enfrentarme a la gente que me acosa, sólo quiero buscarlo a el y estar con el.

Dos o tres personas me han dicho “ya vendrá alguien mejor”, pero yo no quería “algo mejor”, lo quiero a él, porque juro que nadie más me importa tanto, pero… ¿cómo se sentirá el?…

Yo… tengo miedo de que me rechace si nos volvemos a encontrar. No en el sentido de “no quiero andar contigo”, sino en el de “ya no te quiero”

Simplemente lo extraño un chingo.

¿Qué opinaría Adam West? ¿O tu?

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