Una historia de magia | Parte 2

Así, el momento de la verdad se venía acercando antes de lo esperado. Mis nervios y mi ansiedad estaban al límite y los delirios no tardaron en aparecer.

“¿Y si ya no le gusto? ¿y si no hay química? ¿y si ya no me gusta? ¡¿y si es un vampiro que brilla o un hombre lobo con cara de alpaca?! (¿?)”

Cuando llegué al metro, a las 10:30 justamente, le mandé un mensaje: Estoy en la parte del primer vagón.

El me dijo (todavía guardo el mensaje) —¿Ya estás ahí? Si no llego a tiempo, te vas, por fa. No quiero que llegues tarde. — Le respondí —Te puedo esperar hasta las 10:40.

El tiempo que pasaba era eterno. Tenía poco tiempo para pensar CÓMO PENSAR, pero lo único que pasaba por mi mente era “esto es demasiado, es increíble, es inesperado” y decidí sentarme en el piso y ponerme a dibujar para tranquilizarme.

“Be yourself, no matter what they say.”

De repente, no había nadie en la estación y todo quedó en silencio. Como si se hubiera puesto en pausa. Miré él reloj, eran exactamente las 10:40 y comencé a oír unos pasos acelerados. Venían corriendo hacia a mi.

Giré mi cabeza y lo vi llegando desde el otro extremo por donde se detiene el tren. No dejaba de preguntarme si se trataba de él o era simplemente un usuario que trataba de alcanzar el tren que recientemente estaba llegando. Se acercaba más y más rápidamente. La gente comenzaba a moverse y él se concentraba en esquivarla. Pensé “No creo que sea el… ¿o sí?”.

Sí, dudé. Aunque quería verlo, muy en el fondo seguía con desconfianza porque era demasiado extraño todo, y eso hacía que fuera más difícil creer que fuera verdad. Y cuando caí en cuenta de que EFECTIVAMENTE se trataba de Efrén, él, para no chocar conmigo; pues no había disminuido su velocidad, se deslizó sobre sus rodillas quedando a unos cuantos centímetros a distancia de mí, gritando y jadeando

¡Ya llegué!

al mismo tiempo que yo soltaba un grito ahogado por la sorpresa. Se recargó en la pared, tratando de recuperar el aliento mientras me veía a los ojos con mirada firme y una sonrisa imborrable en su rostro.

Quedé atónita.

Todo había recuperado su velocidad normal.

Y ahí estábamos los dos mirándonos fíjamente tratando de articular palabras. Yo no sabía qué decir y a él no le salía la voz. Es un poco más alto que yo, de cuerpo grueso y cabello rizado (a el no le gusta mucho, pero a mi me encanta). Mientras el trataba de hacerse escuchar, yo me avergonzaba a la vez que intentaba asimilar todo lo que estaba pasando. “Cielos, es él. Aquí está. ¡Por fin llegó! Y y y , y ahora, ¿qué hago? ¡¿qué digo?! ¿Por qué me dijo que era feo? (?) AUNQUE LO FUERA NO ME IMPORTARÍA ASLDKFKJHDFALDSJHGD”.

El siguiente tren ya había llegado y le dije “Vámonos o se hará tarde”. Entramos al vagón. Seguíamos demasiado nerviosos así que empezamos a platicar de libros. Le gusta leer, eso también me agrada. Su lenguaje y su léxico son muy amplios. Le gustan el francés y el alemán. Sabe expresarse y es ingenioso.
Cuando llegamos a la estación que correspondía, no pudo evitar decirme —¿Sabes? No eres lo que imaginaba. —Me asusté, ¿a qué se refería con eso? ¿se habría decepcionado? — ¿Ah, no? —No… Eres más de lo que imaginé.

Pensé, sin dejar de impactarme por sus palabras “Oh, no, ya va a empezar. ¿Qué me va a decir? ¿Qué deberé contestarle? NO, NO, NO, VERGÜENZA MIL (¿?)

Si te soy honesta, me daba miedo. Pero era un miedo de no saber qué hacer (como siempre). Su forma de hablarme y de tratarme es de mucho cariño y respeto. A veces me siento como un gatito que recibe muchos mimos… Y me gusta, cosa que me da más miedo, haciendo que regrese a lo que mencioné antes: “es que no lo merezco”. Por eso me asusta, porque siento que estoy haciendo algo mal y me avergüenzo.

Ya que salimos de la estación, seguíamos platicando de libros (ahí descubrí que me encanta platicar con él) y llegamos a la parada del bus.

Estando ahí, Efrén estaba ansioso. Me veía con una sonrisa, soltando una que otra risa nerviosa, sacudiendo su cabeza como tratando de asimilar que lo que estaba viviendo era real o algo así. Pateaba piedras, etc (?). Estaba tan nervioso que su voz era muy suave, creo que de plano sólo estaba balbuceando palabras. Le dije —Perdón, es que no te escucho. —Volteó a verme y me dijo —¿Puedo hacer algo? —Y yo así de —Aslflsalaslfsf ¿de qué?.

Y dulcemente tomó mi mano.

Sonreí, SONREÍ como nunca creí que sonreiría.

Pero no estaba conforme. Hizo una mueca —No, esto no es precisamente lo que quería. —Le pregunté —¿entonces? —Me miró a los ojos con un rostro de ternura, se acercó más a mi, me rodeó con sus brazos y me abrazó.

Nunca había sentido un abrazo como ese. Fue como sentirme protegida a la vez que el se sentía seguro. Sentir sus brazos, su aroma, su respiración, su cuerpo, todo eso me dio una tranquilidad inmensaFue el abrazo más bonito que he sentido en mi pinchi vida (y cabe mencionar que también me excité).

Después de un rato, se alejó un poco de mi sólo para ver mi rostro mientras acariciaba mi cabello. Y era tanta la ternura que había en su mirada que no pude evitar bajar mi rostro hacia un lado. Pensaba “no me veas así” y de repente vi sus ojos buscando los míos. Volvía a girar de un lado a otro, muerta de vergüenza, ya que no me dejaba cubrirme el rostro con mis manos. El sonreía como si me dijera “no te escondas”, hasta que sostuvo mi rostro con sus manos y me dio un beso en la frente.

Mi corazón dio un brinco.

De repente sus manos sostuvieron mi rostro con una firmeza suave y acercaba lentamente sus labios a los míoskhjdfghksdjdfgfg.
Me exalté. (NO NO NO AÚN NO NO SJHSJKFDGHSSG) Le dije “¡Espera…!
Y fue como si reaccionara. “¡Oh, perdón, perdón! Creo que… me dejé llevar. Discúlpame… Pero… Es que… En verdad, estás muy bonita. No, perdón, ERES muy bonita. Más de lo que imaginé.”

*pausa ansiosa*
Me estoy ensimismando un poco.
¡Asslflalflaslfalsfsalfasfl…!
*play*

Pausadamente (lol) le hablaba y le daba las gracias. Y no podía hacer más.
Me daba coraje. Sentía que iba a creer que le estaba dando el avión o algo así (cosa que iba a ser absurda porque estaba viendo mis reacciones. Hasta la fecha no deja de decir que soy tierna).
No recuerdo si en esos ratos hablábamos de algo. Sólo recuerdo que me dijo —No quiero que esto acabe— Yo pensaba lo mismo.
Cuando llegó el bus, me entristecí. —Ya llegó, me tengo que ir…
—Voy contigo.
—¿Qué?
—¡Te acompaño!

Yo le decía “¡No, no inventes, te va a quedar muy lejos de tu casa, no vas a alcanzar transporte!” y la fregada.
Pero cuando me di cuenta, ya estábamos los dos en el trollbus, y yo así de —Oh, no, espero que no quiera llegar hasta donde vivo. ES HORRIBLE ese lugar —, pero desgraciadamente, lo que para mi era un delirio, para él era parte de su plan.
Mientras estábamos en el bus, sentados hasta atrás, él rodeándome con el brazo sobre los hombros, me contaba cómo fue que había encontrado mi blog. Pero bueno, yo me daba gusto escuchando su voz teniendo mi oreja pegada a su cuello (BUAHAHAHA).

Cuando por fin llegamos a la casa y bajamos del bus, caminamos un poco para llegar a la esquina y cruzar la calle. Se alejó un poco de mi y me observó.
Mostró una gran sonrisa, como de orgullo o algo así. Le pregunté que si pasaba algo. Agachó su mirada, aún con su sonrisa puesta, mientras negaba con la cabeza soltando un “chale”.
—Sé que va a sonar vulgar, pero honestamente no encuentro las palabras más apropiadas para decir esto…
—¿Decir qué?
—… Perdón, Ceci, pero… es que estás bien buena.
Quedé atónita otra vez. Pensé “Bueno, eso ya me lo habían dicho antes, pero… ésto es diferente… !!!”. Me puse roja y me escondí en mi chamarra (que me queda grande). Nuevamente le di un “gracias” mientras soltaba una risa nerviosa.

Me dijo —¡No, no te cubras! —No quise decirle que me había avergonzado —¡Hace frió! —y cruzamos corriendo la calle.

Llegamos a la unidad donde vivo. Son varios edificios conectados entre sí, con departamentos pequeños de un solo cuarto donde viven 3 familias, y’know. La unidad está muy descuidada. Llena de basura, chicos drogándose o bebiendo en la noche, vagabundos, calzones recién caídos de tendederos desde el quinto piso, etc.

Como podrás deducir, me caga vivir ahí, y es donde viven actualmente mis papás (esas y varias razones por las que intenté irme de ahí).

Por eso no quería que Efrén viera todo eso. Pero de alguna manera sucedió y conoció el lugar.
Le dije —Perdón. En realidad no quería que llegaras hasta aquí. No es un lugar muy agradable para platicar… —y me dijo, a manera de sarcasmo —¿por qué? si es muy… *pasa un vagabundo ebrio y nos saluda* pintoresco…—.
LOL

Encontramos unas escaleras y nos sentamos. Comenzó a acariciar mi cabello y yo torpemente le pregunté —¡Ah! ¿Qué haces?— DUH. Me dio la respuesta obvia.

Platicamos de más cosas. Le mencioné que no me gustaría que mi mamá se enterara de él todavía. Le platiqué más de cómo es ella, cómo es mi papá, de lo deprimida que me tenían, etc.

¿Sabes? Me causó gracia y a la vez ternura la manera en que quiso hacerse el fuerte. El llevaba un saco (vistiendo también un sombrero negro casi del mismo estilo de Alex, el de Naranja Mecánica) entonces se lo quitó alegando que tenía calor. Sarah, era de noche. Todavía se sentía frío invernal a finales de febrero, A MI NO ME ENGAÑABA (?).

Yo llevaba mi chamarra (que es chica para hombre, pero a mi me queda enorme). De repente se puso de pie hasta abajo de las escaleras de donde nos sentamos (entre el tercer y cuarto escalón) y me dijo —Oye, ¿puedo verte sin la chamarra? —Rotundamente dije —NO, hace frío (ESTOY GORDA. Ok, no) —
Me dijo —Quiero verte… Por favor…
—Tengo mucho frío (?)
—Sólo será un momento. Por favor… No pretendo hacerte nada, sólo quiero verte.
Lo consideré, pensé que tal vez por eso se había quitado el saco también. “Maldito tramposo, y peor, yo que quise caer en la trampa”. Mandé todo al carajo otra vez y le dije apenada “Está bien”.

Me puse de pie, me quité la chamarra y la sostuve con una mano. No se por qué, mi inocencia fue tal que en el momento no supe qué demonios quería ganar él con eso. Apenada, nuevamente, levanté la mirada para ver su cara, y estaba como sorprendido o algo así. Lo vi viéndome de arriba a abajo, agachó su mirada, con una sonrisa y moviendo su cabeza dijo otra vez “chale”. Y apretó sus puños antes de acercarse a mi apresurado para abrazarme.

Hizo que nos pegáramos más. Mi corazón iba a mil por hora, no sabía qué estaba pasando exactamente, pero no dejaba de sentir bonito aunque estuviera muy nerviosa.

Empezó a sentir mi cabello con su rostro (me gusta esa sensación). Se alejó un poco otra vez para intentar besarme, según yo. Lo detuve y me dijo “Lo sé, pero ¿puedo darte un beso en la mejilla?” Y yo así de “Aldsfkldjsag… Si”. Sus manos en mi cara y en mi cuello eran muy protectoras. Me dio un beso en la mejilla y mi corazón dio un brinco otra vez. No pude evitar pensar “Qué boniiiiito” *cries*.

Pero tampoco pude dejar de sentirme pequeña. Su mirada tierna no se alejaba de mi, no me la quitaba de encima. Hubo un momento en el que no quería levantar mi rostro para verlo a los ojos. Entonces él se agachó enfrente de mi sosteniéndose de mis manos, para lograr verme desde abajo.

“Me gusta ver tu rostro”.

Me volví loca.
—No, no hagas esto, por favor, levántate
—¿Por qué? ¿Qué tiene?
—¡Sólo levántate! *jalándolo de sus manos hacia arriba*
Entonces se levantó, pidió disculpas mientras daba risas nerviosas.Yo me ponía de nuevo la chamarra porque comenzaba a tener frío y le decía que no se disculpara. Le admití que estaba muy nerviosa.

Otra vez tomó mi rostro entre sus manos para acariciar mi cabello. Comenzó a besar mi mejilla otra vez mientras empezaba a acariciar mi cabello con su cara de nuevo. De repente, sostuvo mi oreja con sus labios y medio me frikeé.
—¿Qué haces con mi oreja?
—Eh… ¿ah? ¿Yo? Nada. Nada, ¿por qué?
—¿Cómo que nada? Intentaste morderla…
—¿Morderla? ¡Claro que no! Oh, bueno, ¿quieres que lo haga?
LOL
Y como me negué, se atrevió a darme un beso en el cuello.
Asksglffdñasñdasñglaflaf.
Si, mojé otra vez.

Desgraciadamente, cuando por fin logré mirarlo a los ojos fue para decirle “Se te hace tarde…”. Me volvió a abrazar y me dijo “No puedo irme, estoy muy ocupado
Pero lo tuve que forzar. No quería que llegara tan tarde hasta su casa, ni que estuviera en riesgo. Ya eran las 12 de la noche, mi mamá me estaba llamando al celular tratando de averiguar si estaba bien, ella no sabía que había llegado desde hacía media hora y yo ya no sabía que excusa darle LOL

Hasta que por fin Efrén decidió irse. Fue difícil para los dos. Queríamos estar más tiempo uno con el otro. Pero no eran ni el momento ni el lugar adecuados para eso.

Salimos de la unidad ya un poco más tranquilos. El estaba un poco atareado buscando algo en sus bolsillos. —Quiero regalarte algo, pero no tengo nada… —Yo le dije —¡Ah, no te preocupes, no es necesario! — Su presencia era más que suficiente. Y de todos modos, no le impidió perder su sonrisa.

No me atrevía a acercarme de la misma forma en que él lo había hecho conmigo. Me despedí con una sonrisa, dándole las gracias por haberme acompañado hasta casa y por haberme hecho pasar por un momento agradable.
– Oye, Ceci… ¿Podemos vernos mañana?
Me preguntó el. Y yo, con alegría y exenta de dudas le dije que si.

Así, pues, nos despedimos. Cada quien yendo por sus respectivos caminos esperando, desde ése momento, a que llegara el día siguiente para vernos de nuevo.

FIN

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