Una historia de magia | Parte 1

Este es una historia que le conté a Sarah, mi hermana mayor, porque en ése entonces no tenía a alguien más adecuado para platicarle. Y quiero compartirlo ahora porque es algo muy hermoso.

Y es que muchas cosas pasaron tan rápido…

La primera vez que Efrén me habló fue dejando un comentario en mi blog. Dejó a la mano su facebook y decidí entrar a echarle un vistazo. A pesar de haberlo visto como un sujeto “equis” y no dejar de lado la posibilidad de conocerlo, me puse nerviosa.

Recuerdo que le había mencionado los comentarios de Efrén a mi amiga Karla, y ella también se sorprendió de que me sintiera así.

Un par de semanas más tarde le cambié el layout a mi blog. Ese layout dejaba expuesta la dirección de mi FB, y fue así como Efrén logró tener más contacto conmigo (¿Te imaginas? ¿Desde cuándo seguía leyendo mi blog?). Cuando acepté su solicitud de amistad en FB pensé “se me hace conocido” y lo relacioné de golpe con aquellos comentarios anteriores.

Cuando caí en cuenta de que se trataba de la misma persona, le “grité” (por msn) a Karla lo emocionada y asustada que estaba. Karla me alentaba a saludarlo y a hablarle, pero a la vez estaba con desconfianza (uno nunca sabe el tipo de gente que hay en internet). Creo que pasaron un par de días después de que aceptara su solicitud cuando se dedicó a ponerle “like” a casi todas mis fotos. Aún con eso me ponía nerviosa. Pensé “Dios, está viendo mis fotos ._. … Qué vergüenza ;___;!! Bueno, no importa. Dijo que quería conocerme, ¿no? ¡PUES AHÍ LO TIENE, ASÍ SOY YO Y SE CHINGA!”.

O sea, ¿entiendes eso? Yo estaba preocupada en gustarle a alguien.
No sólo caerle bien o agradarle.
GUSTARLE.

Ése mismo día, 21 de Febrero, fue cuando me mandó un mensaje por primera vez:

“I’m your fan #1!!
Maybe I’m crazy but I think that you are pretty.”

En ése mismo mensaje fue que me dijo, también, que estaría ausente por un par de días (a matar gente, yo supuse).
Mi respuesta fue:

“I also think you are crazy,
and I like that.”

Un día común, el 24 de Febrero, estaba hablando precisamente de él con Karla. Que si también vivía en el DF, que cómo se llamaría, qué estudiaría, qué le gustaría hacer y cosas así (¿LO ENTIENDES, SARAH? ¡¿LO ENTIENDES?! Me estaba interesando un chavo ¡y eso me asustaba todavía más!). Y justamente fue cuando Efrén comenzaba a responder mi mensaje.

Me asusté la shit out of me mientras le escribía a Karla “OMG OMG ME ESTÁ ESCRIBIENDO, ME ESTÁ ESCRIBIENDO ASFGJGJSDHGASDF”

“Hola.
Yo…pues… Bajo el precedente de que ya sabes que estoy loco, y eso te agrada…
Pues me atrevo a proponerte una locura…
Sal conmigo”

No, Sarah. No. Cuando llegó a esa parte, casi me desmayaba. Estaba en el trabajo, no podía gritar ni hacer alboroto de ningún tipo, así que toda mi emoción la expresé con conjuntos de letras en la conversación con Karla: “ASDFLASFLFALDFKD ¡Me está invitando a salir! ;O; DIOS MIO ME INVITÓ A SALIR

Te digo, fue cuando no supe qué hacer, no supe qué pensar, no supe qué decir.

“No hoy, no mañana. Algún fin de semana si tu quieres.
Pues, estoy disponible.
Y antes de que pienses que soy un psicópata, o un loco peligroso, te diré que a lo largo de los días te dejaré conocer un poco más de mi.
(caray, me tiembla la mano)
Bueno. Te dejo. Tengo que irme. Cuídate.
Bye”

¿Y sabes qué le respondí?

¡¿SABES CÓMO LE RESPONDÍ?!

“Órale. Ya vas. Yo te aviso cuándo puedo.”

… …

Derp…

DA FUCK IS THIS SHIT!!!

Y dije “NO MAMES, CECILIA ¡Contéstale bien!, te escribió con buena ortografía y formalidad, ¡merece una respuesta mejor!”

Y mejoré mi respuesta. Pedí disculpas por haberme mostrado cortante al principio. No quería que pensara que no me interesaba conocerlo. Le admití que me había puesto nerviosa, nadie me había propuesto salir antes, y acepté su invitación de salir con él.

Y así fue como empezamos a platicar.

Por alguna extraña razón me emocionaba mucho. En verdad. No sé por qué. El hecho de que me hablara y sentir tanta confianza en él fue casi como magia. No sé si el sintió lo mismo, o lo vio igual que yo, porque también hay muchas cosas nuevas para él. Para mí no fue el hecho de que llegara diciéndome cosas bonitas, o que él fuera muy atractivo.

Si hay algo que me gusta de él, es su inmensa sinceridad.

“Bajo los estándares sociales, no soy hermoso. Pero no me importa porque tengo habilidades más valiosas.”

Y, ¿sabes? Creo que es eso. Muchos hombres (y también mujeres…) me han dicho “Eres muy bonita. Te verías más bonita si sonrieras. Eres muy guapa. Si te maquillaras, te verías mucho más guapa. Tienes un cuerpo bonito, ¿por qué no usas faldas y tacones? Te compro un helado (?)” y la verdad, hartan. Hasta tú lo sabes. Te dicen esas cosas por compromiso, por quedar bien, para que pienses bien de ellos, y eso a mí me caga. Hasta se atrevían a enojarse conmigo porque no aceptaba sus cumplidos y sus halagos, diciéndome incluso que no me creía una mujer hermosa. Y es que para mí no es necesario que me digan todas esas cosas…

Cuando hablamos por primera vez Efrén y yo, hablamos mucho. Le platiqué de mi mamá, de mi hermana, de mi papá, de la vida que tenía en Vallarta. Mis aventuras aquí, mis metas, mis proyectos. El me habló también de su familia, de lo que le gustaría hacer de grande (quiere ser músico), problemas emocionales, los Beatles (es fan de ellos), lo que le gusta hacer (tocar la guitarra, escuchar música, cantar, leer, ver películas y los deportes) y el parkour.

Luego, nos pusimos a planear a dónde ir en nuestra “primera cita“, aunque nunca lo mencionamos de esa manera.

Al final de nuestra conversación, se despidió diciéndome “See you pretty“.

Me puse roja.

Ah, al día siguiente que volvimos a hablar, le pregunté que si estaba trabajando y me dijo “No, linda. Hoy no trabajo“. Me ondeé en mi asiento como tonta, sosteniéndome la cara, repitiéndome a mí misma “Me dijo linda, dijo linda, soy linda, linda, lidnasadhkasdalkjasdg”

Ese día seguimos platicando mucho. Hablamos de nuestros trabajos (en ese entonces él también trabajaba en un café internet). Le hablé de los clientes recurrentes que tengo (entre ellos un actorcete que se hace llamar Giovan Ramos. You can google it), de mi jefe, de la gente que he conocido en el trabajo, anécdotas, etc.

Después empezó a confesarse poco a poco.
Me tuvo que decir que tenía miedo y que estaba muy nervioso. Le pregunté de qué o por qué (a partir de aquí, estaba muy ansiosa), a lo que me contestó que de mí, pero no por mí, que de hecho le parecía una chica “genial” (más nervios), y que tenía miedo de quedarse congelado cuando nos viéramos en persona y que no le salieran las palabras (y yo no sabía si sentir miedo o ternura (?)). Pero que no por eso iba a dejar de intentarlo.

Intenté calmarlo (y a la vez a mi también) diciéndole “tranquilo, yo también estoy nerviosa. Pero todo va a estar bien, no te preocupes“.

Y entonces sucedió una confesión: “Te tengo que decir algo: ya te presenté con todos mis amigos”.
Yo: ¡¿QUE?! ¿Y qué dijeron?

Y que según me parezco a John Lennon…

Haha…

Y él les dijo “Tal vez es por eso… que me gusta tanto“.

*LE GASP*

Mira, me acuerdo y todavía se me encoje el estómago, se me retuerce el esófago y mi corazón se detiene. Awww (?)

Primero pensé “No se si sentirme halagada o asustarme”. Y le dije “No se qué decir después de esa confesión indirecta. No quiero que pienses que la regaste pero ahora soy yo la que tiene miedo. Es una situación que jamás pensé que viviría. Y no es que no quiera intentarlo; es que no sé qué hacer.”

Entonces el me dijo: Se tu misma, no te desanimes. Mira, precisamente ese es uno de mis temores: que no funcione. Y por eso te lo dije, porque creo que debo ser honesto contigo. Y precisamente por ser honesto debo ser yo mismo contigo. Porque la verdad una relación basada en mentiras… yo no la quiero.

Yo le dije: Yo tampoco. Y menos si va a ser la primera

Me respondió: Bueno, eso es algo honesto lol

Fueron ese tipo de expresiones y palabras lo que me animó a querer estar con él. Me daba palabras de aliento, de ánimo, de apoyo y de cariño. No eran simples frases de “ah, si, pues échale ganas, ¿eh?” como si fuera un vendedor de palabras y expresiones. No, de hecho, él les daba un sentido, y me motivaban de verdad.

Ya han pasado cinco días desde la primera vez que habíamos platicado. Para ese entonces, ya habíamos planeado nuestra cita; íbamos a ir a Chapultepec el domingo 4 de Marzo. Sólo que después me di cuenta de que en ese día iba a presentar mi examen para ingresar a la UNAM (examen que, de una vez te comento, no pasé), así que la cita se pospuso “hasta nuevo aviso”. También nos habíamos confesado ciertas intimidades. Fue cuando me di cuenta de lo precoces que somos los dos y de lo pervertido que es el (y de lo peligroso que me puede llegar a parecer (ah, y también me di cuenta de lo mucho que me gusta eso (Sarah, estoy mal (lol)))).

Incluso ya nos habíamos intercambiado nuestros números celulares un día antes.
Ese mismo día que le pasé mi número, en la noche se le ocurrió llamarme. Me puse MÁS NERVIOSA.
Y y y y me preparaba para contestarle rápido, aclarando mi garganta, preparándome para no decir alguna estupidez y preguntándome cómo sonaría su voz.

Cuando escuché su voz al teléfono saludándome y diciendo mi nombre… No, Sarah. No. Me encantó oír su voz. Me apendejé, me salió la voz de niña. Si de por sí me escucho como niña, pues PEOR TODAVÍA. Y es que su voz no es muy muy grave pero a la vez es muy masculina, y aun así suena muy tranquilo también. Y hasta la fecha me gusta mucho cómo se escucha por teléfono. No es que prefiera hablar con el por teléfono que en la vida real, obviamente. Aunque a veces le pregunto cosas sólo para ponerlo a hablar y escucharlo. Se que parece absurdo y a la vez es una especie de abuso, pero es que, la primera vez que lo oí, en ese momento fue así muy… … … MOJÉ. FIN *tirando la mesa*.

29 de Febrero

Ese día, en la tarde, Efrén comenzó a decirme que se sentía mal. Como una especie de frustración. Y me cuenta que de repente se da cuenta de que la vida, a veces, es muy dura. Yo le dije que no tenía de qué angustiarse si las cosas tenían o no solución. Pero él, aún así, no puede evitar sentirse atrapado en la realidad en la que vive.

“Tengo que ser muy sincero contigo: tú me das fuerza, seguridad, valor. Yo no soy así.
Primero; cuando nos conozcamos en persona, va a ser como empezar desde cero. Segundo; a pesar del hecho anterior, ya me tienes en tus manos. Me cuesta admitirlo, pero estoy enamorado de ti. Tercero; gracias a ti me di cuenta de que mi vida es cómoda pero no me hace feliz.”
Dice que por mí supo ver otros aspectos de su vida y de el mismo de los que, tal vez, no se había dado cuenta antes. Gracias a mi ocurrieron cambios en el.

Algo que olvidé mencionar fue que en la noche del mismo día en que Efrén me había invitado a salir, no pude evitar llorar. Porque yo sintiéndome tan pequeña, ¿qué debía hacer? No me sentía digna de recibir esa clase de palabras y de acciones. ¿Quién soy yo para que alguien me levante, me adorne y me corone, haciéndome la dueña de su corazón?

Me cuesta mucho trabajo aceptar ese tipo de regalos, porque son regalos que ni siquiera me puedo dar yo misma. Me enseñaron que no lo merecía, que era algo malo para mi. Entonces el que llegue alguien como Efrén diciéndome y dándome todas esas cosas… Para mi llega a ser demasiado. Llegué al punto en el que pensé “no puedo con tanto”. Por lo tanto, limitarme a decirle “Gracias” para mi sigue sin ser suficiente.

Por último, agregó un cuarto punto:

“Lo que tengo en este momento es una crisis. Ya me cansé de la vida. No sé si el que esté mal soy yo o la vida en general, pero llega un momento en que me quiero dar por vencido y mandar todo al carajo.”

Conozco esas palabras, las he pronunciado antes, y me alegré de tener una respuesta para ellas, como si por fin pudiera darle algo a cambio.

“El chiste es que vivas como tú quieres vivir, no como te lo dicen los demás. Si ves que algo está mal o no te gusta, cámbialo. Si, la vida se ve difícil, pero es más simple de lo que crees.
Quiero que Efrén crezca y viva su propia vida a su estilo. No sé por qué se quiere dar por vencido, no conozco su historia. Pero le puedo asegurar que puede lograr lo que sea que se proponga. Todo va a estar bien.

Siempre he querido que la vida sea fácil y nunca lo es.

No es sólo que lo quieras. Tienes que hacerlo. Tu vida no va a cambiar hasta que tú no hagas algo por ella. Es como moldear una arcilla. La arcilla no va a cambiar su forma hasta que tu la toques. Hay quienes ven la vida como un baile, como una canción o como un lienzo. La música ahí está, sólo tienes que llegar y bailar o cantar a su ritmo. Cuando lo logras, el resto es improvisar.

Tu vida es un lienzo en blanco. Sólo agarra un lápiz o un pincel y comienza a dibujar.

Una vez me dijeron que cuando se tiene esa sensación incómoda de que aquello que me gusta no es para mí, es porque era hora de realizarlo. Tal vez lo que quieres es crecer más, pero no puedes porque sientes que hay algo que te lo impide. Pero, al final, no lo sé, porque no conozco tu historia. Y lo único que puedo hacer es decirte lo que siento y veo de esta pinche vida.

Que, como dice el monstruo de Frankenstein, es un cúmulo de angustias, pero la defenderé porque aprendí a amarla.

Así que no se si todo esto que estoy diciendo te sirva. Sólo hago lo que puedo… siempre. No te rindas, por favor, y menos ahora”.

(NO, MUCHO MENOS AHORA, CABRÓN)

Me di cuenta de que con eso conocí más aspectos de él como su enojo por la vida, y me gustó la idea de que podría ayudarle con eso. Le quiero mostrar que la vida no es tan mala y que puede ser feliz con el mismo.

Vamos a crecer juntos”, pensé.

A todo esto, el me respondió

“Yo sé que no debo rendirme, y no te preocupes, nunca lo haré (Hasta que me muera). Te lo platiqué porque así es cómo me siento. Y la verdad qué bueno que te lo platiqué porque…
Yo, este……..
dfakjsdfkjlasdhfljkh
*Apretando puño para agarrar valor *
Te vas pareciendo cada vez más a la mujer de mis sueños
YA LO DIJE
Y sí, me da miedo, pero cada vez es menos. Ni siquiera te he pedido que seas mi novia pero quiero que esto nunca se acabe.
Gracias.”

Pensé “¿Falta más? Soy el sueño de alguien, ¿qué debo hacer?”. No pude evitar sentirme algo… tonta. Te ha de dar risa, y lo entiendo. Pero, como lo dije antes, son regalos muy grandes que en el momento no supe cómo recibir.

“Otra aclaración: Soy muy negativo. Cínico. Pesimista. Depresivo.
Pero hasta yo sé que hay cosas que valen la pena luchar, y una de ellas eres tú.”

Pensé “OK, YA ESTUVO” y le dije “Tengo unas ganas tremendas de abrazarte”.
Me preguntó la hora a la que salía del trabajo. No pude evitar pensar que algo tramaba. Le dije que terminaba a las 10:30 de la noche. Me pidió la dirección del local donde trabajo.

Dije “Noooo… ¿para qué la quieres?
Me dice: Anda… No es nada malo.

Y luego luego pensé “querrá venir a verme”. Pero para mí, el sólo hecho de pensar que viera en dónde trabajo o cómo iba vestida (usaba unos pantalones cuyo diseño los hace ver sucios, como si hubiera viajado abajo del metro o algo así LOL) o que supiera en dónde vivo, me avergonzaba demasiado.
Me puse a adivinar qué era lo que quería, hasta que le atiné.
– ¿Vienes por mi? ._.
– ¡Bingo, bebé!

Y fue peor, pensé “¡Nooooo! No estoy lista para que me vea ;_; No me bañé, mi ropa está fea, no me puse desodorante, estoy despeinada (justo la noche anterior me había cortado el cabello), no comí nada en todo el día, de seguro mi aliento huele a madres ;O; ¿y si me quiere besar? OMG OMG OMG DE SEGURO QUERRÁ BESARME… Un momento, ¿cómo estoy segura de eso? ¿No será, más bien, que yo quiero besarlo? NO ESPERA NO MAMES SADSFLSDLFLSALSDF”

Le dije “Gracias, pero no, gracias. No le veo utilidad al que vayas por mi al trabajo (DA FUCK IS WRONG WITH ME???) A menos que me lleves a otro lugar lejos de donde estoy.”

Jajajaja, bueno fuera……. Pero yo quiero ir a verte, nada da más. Otra utilidad, creo que no tiene —Pero, pero, no haríamos nada. O sea, —WHAT? ¿A qué te quisiste referir con eso, Cecilia?ES DECIR, casi no hablaríamos ni nada. Además, tomo el metro y luego el Trolebus y llego hasta Taxqueña. Voy llegando a las 11 de la noche. Te va a quedar muy lejos… —Esto es después de que me dijera que vive del otro lado de la ciudad, en la parte norte. Yo estoy en el sur.

Me preguntó, sin pensar en sus problemas —¿Entonces? —Le dije —Pues no sé, ¿qué tan lejos quieres llegar?WTF???ES DECIR qué tanto me puedes acompañar (????). Honestamente, no creo que valga la pena, y no me gustaría que nos viéramos así (A.K.A. Estoy cochina y no quiero que me veas así pero estoy demasiado nerviosa para decirte algo así).

Pero me dijo: Yo creo que ya estoy mal porque hasta con eso me doy por bien servido.

Pensé —Ok, ya, a la mierda con todo —y luego le dije —¿pero, y si no alcanzas metro? (lo cierran a las 11 de la noche) —me dijo —Me llevas contigo :3 … Grrr (¿?)
Dije “(O.M. to the fucking G.) Estaría padre, si tuviera cuarto… (WOWOWOW WAIT, WHAT?) ¡Perdón, estoy diciendo tonterías!”

¡¡NOOOOO, QUE DEMONIOS DIJE!! *se azota contra la pared* ¿¿AHORA QUE VA A PENSAR DE MI?? ¡CARAJOOOOO!

¡Y ME DICE!: “Me siento como un tipo con suerte. No, espera, SOY un tipo con suerte”. Y después: ¿De plano no te gusta mi idea?

Pensé “DIOS SI QUE ES NECIO”. Le dije que , que sí me agradaba la idea, pero que cuándo quería que fuera (que no fuera ese mismo día, rogué). Me dijo “Cuando quieras, mamacita. No, no es cierto. LOL. Pues hoy”.

Me quedé en pausa.

“¿Hoy? Así como… ¡¿HOY?!” (¿Y cómo puede gustarme el que sea vulgar de esa manera? ¡WTFLOL!)
Me dice “Si no quieres, no…”
Mandé todo a la mierda y le dije que sí quería. A pesar de todo, también quería conocerlo. Y si se estaba ofreciendo la oportunidad de vernos antes de la fecha de la cita, pues mejor aprovecharla de una vez.

Quedamos de vernos en la estación del metro División del Norte, donde me voy hasta la estación donde agarro el trollbús que me deja en la casa.

Más tarde, nos conocimos por webcam. Fue bastante emocionante y divertido. No dudé en decirle que en verdad tenía cara de maníaco. Estuvimos un par de minutos platicando y riéndonos por webcam, después se tuvo que ir (ya eran las 8 de la noche, su hora de salida) y como estaba cerca de su casa, inmediatamente volvió a conectarse.

Le pregunté que cómo había estado su día, y me dijo que bien, que quería coronar su día pero que todo iba a depender de si yo quería realmente que nos viéramos hoy. Quería que estuviera segura. Le dije —Am… ¿en el metro? —y me contestó —Akjghfsgdksalgk Va. Deja me baño y nos vemos al rato.

Continuará

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