Mi éxito con los hombres | Parte 2

Hola, soy Cecilia, tengo un chingo de sueño Y UN STARLKER.

mentira

Les voy a platicar una historia algo larga y más o menos divertida. Esto es algo que yo sentí que debía dejar por escrito aquí porque, no mames, antes no hubiera podido soportar esta situación y me hubiera vuelto loca. No sé, creo que es algo importante.

Por cierto, no hay que tomarlo tan literal, el sujeto es un idiota y nada más.

Pues es un wey que es cliente desde hace mucho tiempo. De hecho, lo conocí por primera vez en el local chiquito que estaba en la colonia Portales (cosa que él mismo me recordó LOL) porque venía ofreciendo el servicio de recargas de saldos para celular, y así. Después de eso, no lo volví a ver hasta varios de meses después, cuando llegó al local más grande en la colonia Del Valle.

El sujeto venía muy de vez en cuando para usar el servicio del internet. La verdad no recuerdo si se le atendió en algo de la cafetería, pero pues al menos yo le daba la misma calidad de servicio a ése wey que a cualquier otra persona.

La gente es muy rara, pero eso ya no me parecía raro (?). Así que no había nada de diferente con el trato que él me daba a mi. Muchos clientes llegan a ser muy efusivos cuando me agradecen el haberles salvado la vida con escanear un papel, por recibir un mensaje por ellos, por haberles ayudado a transcribir trabajos completos, etc. Y si bien no hice nada complejo para ésta persona de quien estoy hablando (es más, ni siquiera recuerdo en qué le ayudé aquél día), su forma de agradecerme fue… singular. Y con eso me refiero a INCÓMODA.

—Muchas gracias, Ceci (how does this modafocka know my name???), en verdad, eres muy amable, Ceci, nunca lo olvidaré, en verdad, aprecio mucho la ayuda que me brindaste hoy, te lo agradezco infinitamente, mi estimada Ceci.
— Eh, si, por nada (?)
— ¡Ay, qué linda! En verdad, eres maravillosa, Ceci, muchísimas gracias, hasta luego.

Era oficial: me cagó ese wey y no merecía mi respeto.
bésame el culo

Sus visitas al café internet eran demasiado esporádicas, pero las veces que iba mientras yo estaba ahí, mi trato hacia él era tan frío y simple como si fuera una envoltura de celofán de una sopa Maruchan. Sin embargo el tipo está ciego y sordo, le valía madres y seguía adorándome como si fuera una pinche estatua de la virgen (?). Y ha sido así durante todo el tiempo que estuve trabajando en el cyber. Aunque fueran pocos días, eran muy tediosos e incómodos.

Cuando regresé al cyber en éste mes de Mayo, volvió a ir éste wey y pues se llevó una sorpresa muy grata cuando me vio. Yo me había olvidado completamente de el, pero cuando lo reconocí inmediatamente me puse a la defensiva-ofensiva (?).

Me preguntó que por qué había regresado, que por qué me había ido mal en el estudio, etc., y pues le conté a grandes rasgos sin esperar a que se interesara de verdad. Compró una rebanada de pastel para llevar y que al final terminó comiéndose ahí en la cafetería (me choca que hagan eso).

De repente empezó a hablarme de un negocio muy sensacional y fenomenal del que él era parte, y que quería invitarme a ser partícipe también. Que me iba a ir súper bien, que me iba a olvidar de problemas monetarios, que iba a poder cumplir mis sueños y mis metas, etc, etc. Se ofreció a explicarme cómo funciona dicho negocio, y pues yo, con escepticismo y ganas de trollear, decidí aceptar que me explicara.
Empezamos a planear la hora y fecha para reunirnos y que me platicara, al principio había propuesto que fuera el Lunes siguiente en la mañana, y dije “va, está bien” mientras pensaba que era la oportunidad perfecta para darle en su madre, y ponerle un alto a sus estúpidas adulaciones de una vez por todas. Me dijo que era en la calle Tal y otra calle, las ubiqué rápido porque están cerca de la cafetería, y le pregunté que qué era ahí donde me indicaba, y con una sonrisa en el rostro me dijo ¡mi casa!, y yo así de “ah, ya… Yao MingPrefiero que nos veamos aquí en la cafetería (porque su p_ta madre va a ir a tu casa, cabrón), no quiero llegar tarde al trabajo”. Como que se sacó de onda, el wey, no se si se sintió ofendido o cachado en la movida — ¿Pero no crees que tu jefe te va a estar hablando para que le ayudes?, ¿No se va a molestar porque no vas a estar trabajando?, ¿No te va a regañar?, ¿No me va a hablar feo? — y así. Le expliqué que no pasaría nada, porque pues sería fuera de mi hora de trabajo, y no tuvo de otra más que aceptar.

Llega el lunes sin Queletzú, me manosean en la parada del camión y el sujeto éste llegó una hora después de la hora acordada. Empieza a platicarme del negocio, como si se tratara de una lámpara mágica a la que le pido deseos que cumple inmediatamente; de la forma más aburrida y sin chiste what's wrong with u?posible, adulándome y elevándome a la altura de un dios, y yo no entendía ni madres.
—No te entiendo, no me estás explicando cómo funciona el negocio—, el tipo se ponía nervioso cada vez que le decía eso. —E-es que por eso te decía que fuéramos a mi casa para explicarte usando mi computadora, con videos, imágenes y sonidos—, y en el momento le dije: —¿O sea que tu no me puedes explicar?— Ay, no, al tipo casi le da un ataque de nervios (?) —¡Si, si, si, ahorita te lo explico!—.
Y así estuvo la sesión como de una hora, o algo así. Todo el tiempo el sujeto me decía “PERO MIRA, VAS A GANAR MUCHO DINERO, YO TE LO RECOMIENDO, LOS CHICOS CANADIENSES Y ESTADOUNIDENSES GANAN ENTRE 10 Y 15 MIL DÓLARES A LA SEMANA GRACIAS A ESTE NEGOCIO, VAS A HACER TUS SUEÑOS REALIDAD, VAS A LOGRAR TODO LO QUE TE PROPONGAS, SÓLO TIENES QUE ENFOCARTE EN LA META” y que su p_ta madre, sólo me desesperaba más. Y por medio de dibujitos terminé entendiendo que se trata de un triste sistema piramidal, de esos en los que 50% es de habilidad y el otro 50% es de suerte.

¿Tanto rollo para esto? Al final le pedí páginas de internet para corroborar toda la información que me dio (y que sí, es real). Y para terminar de platicar con el, quise darle fin de una vez por todas a nuestra relación imaginada por el (?).
—¿Por qué me ofreces entrar a éste negocio?— y el me responde — Porque veo que eres una persona que lo necesita (?) y porque me caes muy bien.

Era más que claro que esta persona no tiene consciencia de lo que está haciendo.

— ¿Y por qué te caigo bien? ¿Qué razones tienes para decir eso?

El sujeto me vio extrañado,— ¿A qué te refieres, mi estimada Ceci?— Me enojé— No soy “tu estimada”, dime Cecilia nada más— El wey acababa de liberar al Kraken y no tenía ni la más rep_ta idea de qué hacer.

Para ya no hacer el cuento más largo, se dispuso a hacer una lista de “por qué le caía bien”. En el punto número uno escribió la palabra “bonita”. —Desde la primera vez que te vi, me pareciste una chava muy, muuuy bonita—. Esa razón no iba a ser suficiente para mi, obviamente, mucha gente puede pensar de mi que soy bonita, linda, hermosa sin conocerme. Así que siguió con el segundo punto, que estuvo compuesto por otra lista de entre 20 a 25 palabras que pretendían describirme: naturaleza, fantasía, belleza, armonía, amabilidad, generosidad, hermosura, grandeza, imaginación y demás estupideces genéricas que podrías decirle a cualquier otra persona que conozcas o no, para agradarle, ya que con esa intención lo hizo. Yo no pude molestarme más y le dije — Tu no me conoces—.

El tipo se sorprendió más, dijo —Sí te conozco, sé dónde trabajas, lo que haces, cómo te llamas, cómo te ves (más tarde estos serían los elementos que usaríamos para definirlo como el “stalker” o acosador)—. Le dije que no había entendido nada, y el sujeto sometiéndose a su estupidez y a mi sabiduría juvenil (?) me suplicó que le explicara, y le dije:

“Tu crees que me conoces al decir que sabes cuál es mi nombre y en dónde está mi lugar de trabajo. De la misma forma yo puedo saber cómo te llamas y a qué te dedicas, pero aún teniendo esa información de mi no me vas a conocer del todo. Tu no conoces mi historia, no sabes la vida que he tenido que llevar, no conoces mis alegrías ni mis tristezas, lo que me frustra y lo que me enoja. Y el que llegues diciéndome todo esto —decía, mientras ponía mi dedo índice violéntamente sobre la lista que él había hecho para describirme— es juzgarme. Y juzgar a alguien es una agresión, por lo tanto considero muy grosero de tu parte que vengas a decirme esta sarta de tonterías, simplemente porque no me conoces.”

El sujeto se sorprendió. De seguro pensó “con razón no tiene novio”, pero pues él qué iba a saber, ni siquiera Efrén quería molestarse en conocer al tipo. Y pues el sujeto sólo se la pasó disculpándose, que no tenía idea de lo mucho que me estaban afectando sus palabras, que él sólo quería ser amable– AJÁ. El tipo creyó que con hablarme “bonito” iba a caer rendida en sus brazos, enamorada y apasionada por sus palabras “bonitas”. CÓMO ME ENCABRONA ESE SUJETO.

En verdad, no lo soporto. Y NO SOY LA ÚNICA. Una clienta y mi jefe estaban atentos a la plática que estábamos teniendo, y cuando por fin logré darle el “cortón” al sujeto y se fue, la señora no dejaba de decirme lo muy contenta que estaba, de que hubo alguien que por fin le callara la boca a ése señor, y que le alegraba más que fuera yo.

No sólo fui una heroína para mi, sino para otros también, qué bueno.

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