¿Qué es sentirse y estar bien?

Mi primer semana sin trabajo, después de tres años, y no ha sido muy alentadora.  Casi me he gastado todo mi dinero, principalmente en comida. Me la he pasado en casa de Ruth toda la semana, y con Efrén durante un par de días. Al menos me la he pasado mejor en comparación a cómo me siento ahorita, pues estoy algo deprimida porque no tengo trabajo. Me caga. Me caga porque siento que veo mis objetivos y mis metas más lejos. Me alegra pensar que el que estén un poco más lejos ahora, no quiere decir que no las alcanzaré nunca. Sólo tengo que echarle más ganas (más todavía).

A veces me pregunto si esta ansiedad que tengo es verdadera impaciencia. Muchos me han dicho que quiero tener las cosas YA, cuando en realidad siempre he pensado que DEBO tenerlas  YA. Me refiero a mis estudios, una carrera, un trabajo estable, pero principalmente, mi independencia. Siempre recordaré cuando los adultos me decían, cuando tenía como 16-17 años “¿Por qué te preocupa tanto estudiar, trabajar, tocar música, o simplemente hacer algo? Eres joven, tienes tiempo, no seas taaaan impaciente”…

“No entiendo. Yo creí que debía estudiar para tener un buen trabajo y crecer, vivir bien y ser alguien… Pero si los adultos lo dicen, es por algo, ¿no?”

Es absurdo, pero me sigo lamentando por haber escuchado tanto a los adultos, siguiendo esa estúpida idea de que ellos siempre tenían la razón por el simple hecho de que son más grandes y más experimentados que yo. Cuando llegué a la edad en la que mi cerebro terminó de desarrollarse (?), fue que entendí un chingo de cosas. Me siento algo estúpida por eso, darme cuenta de tantas cosas tan tarde… ¡Todo el tiempo que me hubiera ahorrado!…

Y aquí estoy, lamentándome de mi pasado… ¡Otra vez! ¿Se nota que estoy deprimida? Pero mi blog jamás tendrá suficientes entradas depresivas, así que seguiré. Seguiré desquitando mi depresión en esta cosa hasta que se me termine. O al menos hasta que se me quiten las ganas de escribir cosas depresivas en mi blog.

Recientemente me dijeron que yo nací triste, y me pregunto qué tan cierto será eso. Porque no sólo estoy triste; siempre he vivido enojada. Me molesto, me desquicio y me exaspero con demaciada facilidad. Muchas veces intento controlarme, pero parece que no lo logro porque, volviendo a temas anteriores, LA CAGO. La cago diciendo cosas que no quiero decir, haciendo cosas que no quiero hacer, y así. Y será muy fácil decir “pues deja de hacerlo”, pero cuando estás tan acostumbrado a un estilo de vida, ¿cómo hacer las cosas de manera diferente? “Dejando de hacerlo”, ok, ¿y cómo hago las cosas, entonces? ¡ES DIFÍCIL! Luego siento que no soy yo… ¿Y si nunca he sido yo?

¿Qué es sentirse bien?

Lo peor del caso es no hay terceros que sean culpables realmente. Sí, les puedo reclamar, puedo llegar y preguntarle a mis padres, principalmente a mi papá, por qué nunca estuvieron conmigo cuando más los necesitaba (y decirme “porque estábamos trabajando, Cecilia” es la excusa más pendeja y más gastada que me pueden decir).
Puedo llegar con mi abuela y preguntarle por qué siempre nos maltrató, y decirle lo mucho que la odio y lo mucho que me arrepiento de haberle dicho tantas veces “te quiero” (arrepentimiento que, creo, es el peor que pueda existir).
Con aquél niño grande que quise como el hermano mayor que nunca tuve, y que terminó por intentar violarme porque era una persona enferma, cosa que TODOS sabían, pero no lo consideraron (o no quisieron considerarlo) tan peligroso como para que él me mantuviera tan cerca de el de maneras tan peculiares. “Fue tu culpa, Cecilia, tu lo provocaste”. El fue la primer razón por la que me aislé del mundo: Jamás conviví con hombres, pero si un sólo hombre me ha lastimado, entonces todos lo harán, y tal vez lo hagan de formas peores. Y sólo tenía 8 años.
Llegar con cada persona en la escuela, incluyendo maestros y directores, que me agredió de formas muy crueles durante mi infancia y adolescencia; con cada niño con quien intenté demostrarle algún acto de afecto y amistad, y que a cambio me humillaban y me golpeaban, tirando poco a poco mi deseo tierno y estúpido de querer hacer amigos y ser felices por siempre.

Tampoco olvidaré esa vez en la que en 1° de secundaria, el salón entero huyó de mi. Literal. Creo que jamás tuve una sensación de rechazo tan horrible como esa, (junto con la vez en la que todo el salón, incluyendo un profesor, me dijo que me habían expulsado y que no podía regresar a la escuela). Fue como ser el monstruo del Dr. Frankenstein (por eso logro identificarme con el). Mi mamá llamó a la escuela para reportar esa situación. Una profesora se lo tomó en serio pero solo porque era una situación que iba a hacer quedar mal a la escuela. Los chicos no dieron razones reales de por qué corrieron de mi: “Yo sólo vi que todos empezaron a correr y yo me fui con ellos”, “es que fulanita vio algo feo y gritó ¡corran! y por eso corrimos”, “es que se me hacía tarde para ver mi novela/para alcanzar el camión/para cerrar el gas de la estufa (?)”.

Aún puedo ver los gestos de arrepentimiento en sus caras, pidiéndome perdón en medio de gritos y lágimas. Sabían lo que habían hecho, REALMENTE LO SABÍAN LOS MUY MAL PARIDOS. Me abrazaban muy fuerte, me suplicaban perdón.

“¡LO SIENTO, LO SIENTO MUCHO, CECILIA, NO QUERÍA LASTIMARTE!”

… “Váyanse al diablo”, pensé. Váyanse al diablo.

Todos ellos han maldicho mi nombre, nunca lo respetaron. Y cómo me hicieron odiarlo. Hicieron que me odiara, que mi nombre dejara de existir. Que me convirtiera en un monstruo. Un monstruo sin alma, sin nombre, sin nada. Por eso, ahora, aquél que no pronuncie bien mi nombre, no merece mi respeto. Yo soy quien da el permiso de modificar o cambiar mi nombre, pero mientras no sea mi desición, se pronunciará como yo lo presente. Y de ahí no van a pasar.

Por todo esto, y muchas otras cosas más, tenía el sentimiento de valemadrismo hacia la vida. Sólo tenía que esperar a que la muerte llegara, ya que se negaba a que yo me le acercara. Después de todo mi futuro no era tan prometedor ni tan brillante: Toda mi vida viviendo bajo las faldas de mi madre hasta que muriera, después me encargaría de mi hermana el resto de mi vida, sin estudios ni trabajo, sin ninguna habilidad desarrollada, ni nada. Y cuando yo muriera, no lo sé, tal vez ella sería una vagabunda o algo por el estilo. O tal vez moriríamos al mismo tiempo, después de todo no hay tanta diferencia entre nuestras edades. En resumen, no tenía nada que perder, realmente.

¿Pero qué es lo que nunca muere? LA MALDITA ESPERANZA. Mentiría si dijera que en algún momento de mi vida se me ha muerto la esperanza. ESO JAMÁS, ¿por qué? NO LO SÉ.

¿Por qué no me he muerto? Porque tengo esperanza en la vida, en la humanidad, en mi. Cuando tengo esperanza, digo “Todo va a estar bien”, ¿y saben por qué? PORQUE ES PINCHE CIERTO. A lo mejor ahorita me está yendo de la verga, pero me ha ido mejor, significa que ME PUEDE VOLVER A IR MEJOR, o incluso ¡MUCHO MEJOR! ¿Que ahorita hay un perro cagón que está jode y jode, que estamos cuidando? PUES SI, pero se va a ir, algún día se va a tener que ir. ¿Que no vivo en mi propio departamento? Pues sí, pero no significa que no pueda vivir mi vida y hacerme responsable de mi misma. Que no tengo todos los amigos que hubiera querido cuando era niña, pero tengo los amigos suficientes, serán poquitos pero son los que necesito. Gente que en verdad me ama. Incluyendo a la mamá bruja y al novio cadencioso.

Hay gente que nace con estrella: que si tiene algún don especial, que nunca le faltará el dinero, que siempre consigue lo que quiere de manera honesta (?), que tiene éxito con la gente, que es muy hermosa con cuerpo escultural y perfecto, que tiene algo que los hace sobresalir y ser la envidia del barrio. Yo no nací con estrella, pero eso no significa que debo rendirme y dejar que me pisoteén.

Debo echarle más ganas. No se qué haré ni cómo lo haré, pero lo averiguaré y lo lograré. De eso estoy segura, (aunque a veces no lo esté tanto) es un hecho definitivo. Seré feliz, obtendré mi estrella, y mi vida será muy muy, muy brillante.

FIN

Anuncios

¿Qué opinaría Adam West? ¿O tu?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s