Pinche Jueves, pinche

Bueno, ni tan pinche.

Me desperté normal, sin molestias ni dolores ni nada. Llevé mi comida, me compré mi Gatorade y me fui normal a trabajar. Llegué al estudio y estuve haciendo, pues, lo normal: hacerme pendeja hasta que llegara algo de trabajo. Un poco más tarde llegó mi jefe Rubén preguntándome si ya estaba mejor, y yo estaba muy segura de que sí lo estaba, y me dijo que había un chingo de trabajo para mi. No pensé que sería problema, al contrario, estaba emocionada por hacer el trabajo.

Tuvo que pasar el medio día para que los síntomas regresaran para hacer acto de presencia.

Nooooo mames. No. Otra maldita pesadilla. Aparte de que estuve yendo al baño a cada rato, mi ritmo de trabajo se alentó muchísimo. Un trabajo que calculé terminar en dos horas y media, lo terminé en cinco horas. Y todavía me faltaban otros dos trabajos más por terminar. Y todo se tenía que entregar para antes de las 8 de la noche.

Entre las 3 y 4 le llamé a Efrén para quedar de acuerdo en dónde vernos y a qué hora, pues es 28. (Nos conocimos por primera vez el 29 de Febrero del año pasado, y por supuesto eso ameritaba un pequeño festejo entre hoy y mañana).

Quedó en ir por mi al estudio, y eso me alegraba, porque mis posibilidades de salir tarde eran altas, así que ya me sentiría más segura y calientita (no mames, ha estado haciendo un frío del carajo) camino a la casa. Pero sobre todo porque ya me estaba sintiendo de la chingada.

Como a eso de las 8 y media de la noche fue que llegó, y yo ya no aguantaba mi vientre. Estaba ocurriendo toda una masacre entre mis intestinos, vibraban y hacían ruidos raros, y de vez en cuando me daban dolores parecidos a los cólicos menstruales, haciéndome gritar y retorcer del dolor. Mi cabeza me dolía igual que hacía un par de días, y mis manos me temblaban.

No, no. Me puse mal  no la mueles, wey

Dejé el resto del trabajo listo para que mi compañero lo pudiera terminar. Efrén y yo nos fuimos del estudio como a eso de las 9 y media y llegamos directo a la casa de Ruth. Para ese momento me costaba trabajo caminar. Las nauseas regresaron y mis ganas de evacuar se estaban desbordando. LITERAL.

Y G Y?? POR QUÉ MI VIDA ES TAN PINCHE TRISTE

Después de un rato de estar siendo atendida por Efrén (YEAH, o sea, no tanto así como Ruth pero sí me estaba ayudando) me pude tranquilizar, pero nos tuvimos que quedar a dormir en casa de Ruth. Aunque no era de total inconveniente para nosotros; de hecho nos divertimos mucho cuando nos quedamos a dormir ahí. Eso y que pasamos ese día (bueno, al menos en la noche) juntos, cosa que era importante everything went better than espected so, everything went better than expected.

CONTINUARÁ

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2 pensamientos en “Pinche Jueves, pinche

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