Pinche Miércoles, pinche

Ayer tuve un día normal y tranquilo, casi como el del lunes, no hubo tanto trabajo pero sí me entretuve todo el día con cuadros de storyboards y estupideces de las que hablaban en el estudio.

Ayer en la noche comí algo que, tal vez, no debí comer, y me provocó reacciones indeseables: vómito, diarrea y pesadillas.

Me fui a dormir con un dolor de cabeza insoportable. Sospeché que la cena había tenido algo que ver, pero no quise prestarle mucha atención a eso. Pensé que se calmaría durante el sueño, pero en lugar de eso, mi temperatura aumentó y tuve pesadillas. Una pesadilla con el metro (¡mira nomás!), un sueño del que no podía escapar, literalmente. Porque incluso cuando me despertaba tenía las imágenes del sueño todavía vivas en los ojos, como si se tratara de un sueño lúcido. Y cada vez que intentaba distraerme de ese sueño, mi cabeza me dolía como si un montón de agujas se encajaran en ella. Pasé una noche horrible por esa estúpida pesadilla y jamás pude conciliar el sueño, así que casi toda la maldita noche la pasé en vela.

Al rededor de las 7 de la mañana me levanté toda destartalada (?) para prepararme un té, pero al final terminé vomitando lo que había cenado.

Dieron las 9 de la mañana y mi mamá le tuvo que hablar a mi jefe para avisarle que no iría a trabajar. Después de un rato de estar yendo al baño a evacuar (jaja… evacuar lol) pude dormir un par de horas. Dieron como las 11 de la mañana y, sin razón aparente, me sentía descansada y ya no tuve sueño. Me conecté un rato al internet y estuve un rato hablando con Efrén, hasta que decidí meterme a bañar para ver a Ruth. Efrén se ofreció a acompañarme.

En el camino comencé a sentirme de mal en peor. Cuando nos encontramos Efrén y yo en el metro, estaba muy mal. Al menos me dio gusto que él ya estuviera mejor de su gripe, y sobre todo me dio gusto verlo, aunque casi no se notara. Más tarde llegamos a la estación del metro que me había indicado Ruth y me atendió en los vagones del metro, porque ella es así: bien vergas y bien hardcore.
Miss Leather Face

Después fuimos hasta su casa donde me siguió atendiendo, y al final terminé bien. En la noche Efrén me acompañó a la Comercial que está cerca de la casa de Ruth, y me compré elementos para una rica sopa de verduras.

Nos despedimos en el metro, un momento triste, la verdad, y cada quien se fue para su casa. Me fui con la seguridad de que ya no tendría dificultades para trabajar mañana, pues ya me sentía mucho mejor. Sólo tenía que comer cosas que no me afectaran tanto al estómago y beber mucho Gatorade.

 

CONTINUARÁ

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