Pinche lunes, pinche

El día estuvo tranquilo. Me levanté un poco más temprano porque Efrén me pidió que le preparara algo de desayunar (y cómo negárselo). Mi desayuno no tuvo tanto éxito en sabor, pero al menos serviría para que aguantara el camino de Tasqueña hasta su casa (o eso esperaba yo ;_; ).

Llegué ligeramente tarde al trabajo, pero afortunadamente avisé antes, así que no tuve problemas. La cantidad de trabajo fue lo normal, lo que debería de ser todos los malditos días (estúpidos comerciales de farmacéuticos). Incluso el ambiente entre mis compañeros y el teacher estuvo tranquilo. Todo iba… bien, hasta que empecé a sentir extraños mareos.

Cuando me di cuenta de esos detalles, ya estábamos a punto de irnos. Y por alguna razón comenzaron los comentarios carrilleros. Esos comentarios molestos que hacen basándose en chismes, y chistes basados en chismes, y chismes basados en chismes, Y ASÍ LA P_TA VERGA.

¿Qué rayos pasó? ¿Por qué pasó? NO LO SÉ. Todo iba bien para ser pinche lunes, y de repente, ZAZ, que se cae todo.

Me fui del trabajo de malas. Mi dolor de cabeza iba en aumento. Le llamé a Efrén para saber cómo estaba (lleva enfermo desde la semana pasada), y al parecer iba bien. Me dijo que le llamaría a Ruth (después de que le insistí. Ok, no) para que lo atendiera. Espero que le pueda ayudar.

Ya estaba en la estación del metro Chabacano cuando le hablé a Efrén. Subí al trén y avanzó.

Viaducto.
Xola.
Villa de Cortés.
Villa de Cortés.
Villa de Cortés.
Villa de Cortés.
Villa de Cortés.
Villa de Cortés.

Wtf… ._. Como que ya se tardó en moverse, ¿no?

Sólo quería llegar a la casa, comer algo y dormir. Mi cabeza dolía demasiado, no se qué rayos hice o qué pero juro que no soportaba el dolor. Y de repente suena la voz de la conductora del tren por las bocinas:

Debido a problemas técnicos en el trén, el servicio estará suspendido por tiempo indefinido. Lamentamos las molestias que esto pueda causarles. Si tienen algún otro medio por el cual llegar a sus destinos, les aconsejamos que los consideren ahora.

¡¿QUÉ?!

WEEEEEEEEY, NO MAAAAAAAAAMES, FALTABAN CINCO MALDITAS ESTACIONES PARA LLEGAR A TAXQUEÑA, ¿POR QUÉ ME HACEN ESTO? POR QUEEEEEEEEEEE.

Se armó un ligero alboroto en la estación. Muchas personas no sabíamos qué hacer. Y es que, ¿cómo definir la palabra “INDEFINIDO” (lol) para un montón de gente angustiada, asustada y, sobre todo, ENCABRONADA?

– ¿Qué pasó con el trén?

– ¡Los voy a acusar con el gobierno, qué pésimo servicio!

– ¿Y si no tengo más dinero para irme a mi casa?

– Es que al trén se le fueron chuecos los rieles y se atoró.

– ¡POLI, QUÉ CAMIÓN ME DEJA EN MI CASA, POLI, POLI, POOOOOLIIIIIII!

– Es que alguien se aventó a las vías…

– ¡NO PUEDE SER, ESTA CIUDAD ESTÁ CADA VEZ MÁS PEOR!

– Estaríamos mejor con López Obrador…

Y dices “bueno, ok, me aguanto tantito, a ver qué pasa”. Dejé que pasaran como tres minutos (lol) y le llamé a mi papá.

Casi nunca le hablo a mi papá para pedirle que venga por mi a recogerme, pero cuando lo hago, es porque me estoy cagando del emp_tamiento y del susto.

Le dije a mi papá a grandez razgos lo que pasaba, y sólo me pudo decir “UUUUY MIJA NO PUEDO IR POR TI HOY NO CIRCULA LA CAMIONETA REGRÉSATE EN CAMIÓN SOBRE TODO TLALPAN”

QUE LA PINCHE “&%$#@#/(

Ok, ok… Tranquila, respira…

Más tarde dieron el aviso de que el servicio del metro de la Línea 2 sólo estaba disponible desde Xola hasta Cuatro Caminos. Así que no vi otra alternativa mas que salirme de la estación e irme en camión. Cuando salí de ahí pensé: Me iré caminando desde aquí hasta aTaxqueña. Claro, me gusta caminar de noche, ES UNA EXCELENTE IDEA. Y con esos ánimos avancé caminando un par de metros en la noche.

Iba avanzando sobre Tlalpan (DONDE HAY MUCHAS PROSTITUTAS) y veía los camiones pasar. Los camiones iban desbordando gente que venía desde quién sabe qué estación, iban tan llenos que parecía que los camioncitos estarían a punto de volcarse en cualquier momento. Avanzaba entre la gente (Y PROSTITUTAS) y alcancé a escuchar personas quejándose de que los choferes estaban cobrando muy caro (arriba de los $5). Me detuve porque mis pies empezaron a doler y aprecié un poco el paisaje urbano nocturno (QUE ESTABA LLENO DE PROSTITUTAS) y ya no me sentí tan segura como antes… Já, ni siquiera había llegado a la estación Nativitas cuando decidí regresarme, porque había recordado aquella ruta que tomaba cuando trabajaba en el café internet y que iba de regreso a la casa de mis papás, y esa ruta empieza en la estación Miguel Ángel de Quevedo.

Claro, ¿por qué no lo pensé antes?

Me fui de regreso hasta la estación Xola. Estaba lleno de gente (Y DE PROSTITU— Ok, ya), creo que esa estación jamás había estado tan concurrida. Me llamó Efrén (Awww) y le conté más o menos lo que sabía que estaba pasando. Había pasado una maldita hora desde que había fallado el tren donde yo iba, cuando de repente salió el anuncio de que el servicio ya estaba disponible otra vez.

Mucha gente se alegró, aunque no faltaron los escépticos, los vendedores y los vagos. Pensé en darle otra oportunidad al metro, era mejor regresarme directo a Taxqueña que dar tooooda la vuelta en metro, y encima gastar en un transporte extra. Ya estaba muy cansada para andar en la calle.

Pasaron los minutos y el tren seguía sin avanzar.

– QUÉ TRANZA POLI, NO ESTOY JUGANDO NI ESTOY TENIENDO MUCHA VENTA, ¿YA FUNCIONA OTRA VEZ?

– SI, DALE UNOS MINUTITOS, ÉSTE ES EL BUENO.

Que la verga. Pasaron los minutos y ESA MADRE SEGUÍA SIN AVANZAR.

AAAAAAAAAAAAARGH

¡Bueno, ya, me voy a M.A. de Quevedo!

Y así fue. Me fui hasta la línea verde. Quién sabe hasta qué hora se reanudó totalmente el servicio de la línea azul, ya no me interesaba, sólo quería llegar a mi pinche cama Y DORMIR.

Por fin, después de viajar por la línea café y la verde llegué a M.A. de Quevedo (a.k.a. María de Quevedo). El hecho de que me vinieran recuerdos a la mente y al corazón por viajar en esa línea, me tomó por sorpresa.

Salí de la estación y vi que estaba llegando el Trollebús. Dije -a pinche webo, ya chingué. Pero el semáforo nunca se puso en rojo, así que sólo vi al maldito trolle pasar. Y de repente ocurre un choque entre dos autos, uno plateado contra uno verde. No pasó a mayores pero, wow. Nunca había visto un choque.

Bueno, ¿qué más puede pasar?

Subí al camión que se iría sobre toda la avenida MA de Quevedo, y después de pagarle al chofer recibí una llamada de mi mamá.

¡¿Dónde estás?!
– En Miguel Ángel.
¿EN DÓNDE? ¿YA VIENES PARA ACÁ?
– Si.
TE BAJAS EN TAL LADO
– Ya sé en dónde bajarme, mamá.
AH, OK, NOS VEMOS AL RATITO.

Estaba muy exhausta. El camión no se había llenado, así que pude sentarme donde quise (o donde fuera, el chiste era sentarme al lado de la maldita ventana). Pasaron como tres minutos cuando mi papá me llamó.

¿DÓNDE ESTÁS?
– En Miguel Ángel.
¡¿TE FUISTE HASTA EL ÁNGEL?! ¡AY, MIJAAAAAA! ¿AHORA PROTESTANDO POR QUÉ?
– … ¡Dije que estoy en MIGUEL ÁNGEL!
AHH, MIGUEL ÁNGEL DE QUEVEDO. ¿ENTONCES YA VIENES PARA ACÁ?
– … Si.
OK, TE BAJAS EN TAL LADO
– Ya sé en dónde bajarme, papá.
AH, OK, NOS VEMOS AL RATITO.

Si estaban preocupados, no lo sé, pero suelen ser así de histéricos.

Ya iba a arrancar el camión. OH, SI, POR FIN DE REGRESO A CASA. Pero el camión no avanzaba.

– ¿Y AHORA POR QUÉ? CARAJO, QUÉ RAYOS LES PASA.

Un trollebús estaba estorbando el paso.

– PERO CUÁL ES TU MALDITO PROBLEMA, PINCHE TROLLEBÚS DEJA DE ESTORBAR, MALDICIÓN.

Comenzó la sinfonía de claxons acompañada de unas dulces mentadas de madre.

– QUE LA P_TA MADRE, TROLLE, MUÉVETE CARARJO, MUÉVETEEEEEEEEEEEE.

El trollebús comenzó a moverse, sólo para dejar a la vista su reluciente y cuadrado trasero.

– QUE LA CHINGADAAAAAAAAAAAA.

Hasta que todo empezó a fluir normalmente.

Ah, por fin, POR FIN, SANTO CIELO, AHAHAHAHAHA.

El camión avanzó hasta la siguiente esquina y PINCHE FRENÓN DEL DIABLO WEY NO MAMES NO ME DIGAN QUE PINCHE CAMIÓN DEJÓ DE FUNCIONAR. No, simplemente una mujer se atravezó corriendo la avenida y estuvo a punto DE SER PINCHE ARROLLADA POR EL CAMIÓN, P_TOS.

Mis ganas de vivir se desvanecían con cada luz encendida que veía en las calles. Veía a la gente pasar, a los coches. Sentía el viento de la ventana pasar ligeramente por mi cabello y esa sensación me gustaba, era muy relajante. El camión hizo una de sus tantas paradas, y en eso volteo hacia mi ventana PARA VER CÓMO UNA TIERNA PAREJA SE ESTABA PELEANDO A GOLPES.

WEEEEEEEY, EN SERIO, QUÉ RAYOS PASA, ¿POR QUÉ SE GOLPEAN CON ESAS LATAS DE SARDINA? ¿PARA QUÉEEEEEEEEEE? ¿PARA QUÉ?
No, dejen los apios, no, así no se usan, ASÍ NO SE USAN LOS MALDITOS APIOS, CARAJO.

POR DIOS, QUE ALGUIEN REPORTE ESTO A LA POLICÍA, QUE ALGUIEN MÁS HAGA ALGO PORQUE YO YA NO TENGO FUERZAS PARA VIVIR.

Y fue escuchar los gritos y ver cómo se golpeaban y cómo se hablaban y… ARGH.
No, simplemente no.

Me iba acercando cada vez más a la casa, cuando POR PINCHE FIN llegué. Llegué a las 10:30 de la noche cuando usualmente hago media hora del trabajo a la casa, PERO LLEGUÉ.

Oh, cielos, no lo podía creer. Por fin había llegado a la casa y lo único que hice fue tirarme a dormir. El plan que tenía para aprovechar la noche se fue al caño, ¿pero qué importa? Tengo más días para llegar a tiempo y aprovechar estar en tumblr toda la noche.

OH, YEAH.

FIN

2 pensamientos en “Pinche lunes, pinche

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